Jaime Caicedo – El Concejal del Polo
¡Superar las desigualdades, es hacer realidad los derechos de la gente!
MARQUE 10

Bogotá, agosto 27 (Redacción). Ganar una fuerza decisoria en el Concejo Distrital y en las JAL es contar con una herramienta de gran arraigo de masas para empujar, con la base popular, el cambio. Para la izquierda, gobernar es contribuir a organizar al pueblo para que asuma las decisiones del poder con la idea de concebirse como dueño colectivo de la ciudad y el país.
Superar las desigualdades es hacer realidad los derechos de la gente
Premisas de nuestro enfoque
- Bogotá es el punto de reencuentro de las culturas e identidades colombianas
- Es el Centro del poder, el escenario de las decisiones: la más urgente, ganar la paz democrática con justicia social
- En ella se concentra el Estado y se entrecruzan las alianzas del poder nacional y de la ciudad
- Bogotá refleja la intensa desigualdad de la Colombia capitalista y dependiente. Tal desigualdad deriva de la extrema concentración de la propiedad territorial en el contexto ciudad-región (Bogotá-Sabana-Páramo) y la hegemonía del capital financiero transnacionalizado en la definición del modelo productivo: Bogotá neoliberal corresponde al modelo de ciudad de la globalización capitalista, pero otro modelo humanizado y democratizado de ciudad es posible
- El pueblo puede cambiar esta situación, si avanza en la transformación del poder: el primer paso es convertir la unidad, que se expresa en el Polo, en un medio para avanzar hacia el cambio
- En este primer paso es esencial crear la conciencia en la población de que es poseedora de derechos fundamentales exigibles e innegociables cuya concreción es indispensable para superar las desigualdades más protuberantes
- Ganar la Alcaldía Mayor es un objetivo y un medio para el cambio. Ganar una fuerza decisoria en el Concejo Distrital y en las JAL es contar con una herramienta de gran arraigo de masas para empujar, con la base popular, el cambio. Para la izquierda, gobernar es contribuir a organizar al pueblo para que asuma las decisiones del poder con la idea de concebirse como dueño colectivo de la ciudad y el país.
Esto significa que
Bogotá a pesar de los esfuerzos de la actual administración continúa siendo una ciudad excluyente y con grandes desigualdades sociales. La solución de los graves problemas de Bogotá requiere profundizar un modelo de ciudad democrática y participativa, liderado por una administración y un Concejo que garanticen el ejercicio real de los derechos políticos, económicos y sociales; el respeto a la dignidad humana de las personas; la protección del medio ambiente; los derechos a la educación, la salud pública y el empleo digno; la calidad y la defensa del patrimonio y los servicios públicos; el bienestar social de todos sus habitantes, especialmente de los sectores populares y de las capas medias.
Proponemos una Bogotá para todas y todos en contravía de la ciudad “moderna” en el discurso pero elitista en la práctica: adinerados, modernos y pudientes en sectores exclusivos…; y pobres, necesitados y marginados en la mayor parte de la urbe. Una ciudad que construyamos colectivamente con criterio de defensa de lo público, respetuosa de la diversidad, del medio ambiente y los recursos naturales, con prioridades de inversión en lo social, en la gente y en la cultura, y no solamente en cemento y grandes obras.
Convocamos el apoyo de los trabajadores, la intelectualidad, los artistas, el magisterio, los viviendistas, la juventud, los estudiantes, las mujeres, el movimiento de los derechos humanos, los desplazados y victimas de la violencia. Convocamos a todos los demócratas de la ciudad para que entre todos y todas construyamos la Bogotá democrática que nos merecemos.
1. Vivienda y Hábitat dignos
Dado el déficit cuantitativo y cualitativo de vivienda es necesario adelantar una reforma urbana democrática, interviniendo la propiedad del suelo de cuya renta se apropian los grandes propietarios y urbanizadores, con el objeto de que el Distrito adelante programas de vivienda digna para los sectores populares y las familias ubicadas en zonas de alto riesgo, con subsidio total en las situaciones de extrema pobreza y con amplias facilidades de crédito, largos plazos, bajos intereses, sin intermediación financiera en situaciones de mayor solvencia. Se busca aprovechar los predios abandonados en el centro de la ciudad para hacer vivienda en altura con todos los servicios.
Promoveremos la concertación de planes de vivienda con los municipios aledaños a Bogotá y la legalización de barrios desprovistos de ella; al igual que programas de mejoramiento de las viviendas deterioradas. El aumento de los subsidios de vivienda, el establecimiento de créditos otorgados por el distrito y el fortalecimiento de Metrovivienda como banco de tierras y de la Caja de Vivienda Popular.
El Distrito debe recuperar la propiedad de las empresas de servicios públicos y suprimir las formas privatizadas de distribución e intermediación. Para garantizar un hábitat digno es necesario alcanzar la plena cobertura de los servicios con calidad y rebaja de las tarifas para los estratos 1, 2, 3 y 4. Para los estratos altos precios acordes con la capacidad de pago de los usuarios. En el caso del acueducto, el alcantarillado y el aseo proponemos el congelamiento de las tarifas.
2. Nuevo modelo de ordenamiento territorial
El nuevo modelo de ciudad demanda una revisión y cambios profundos de los objetivos, estrategias, políticas, proyectos y metas del plan de ordenamiento territorial, POT, neoliberal vigente y sus 14 planes maestros, convertidos en instrumentos de los intereses del gran capital nacional y extranjero, que generan el desplazamiento forzado de miles de familias en detrimento de su nivel de vida. Abogamos por un proceso de discusión y concertación con las comunidades del POT, del plan centro y demás planes maestros.
Apoyamos un sistema integral de transporte masivo que construya e integre el metro, Transmilenio, el tren de cercanías, el transporte público colectivo, los taxis, y las ciclo rutas, eliminado la guerra del centavo e integrando a los pequeños propietarios de vehículos de transporte público.
Es necesario revisar los proyectos del POT que, como Transmilenio benefician económicamente sólo a 9 familias pudientes propietarias del mismo, que reciben el 96% de los ingresos del sistema a costa de los usuarios y de las finanzas del Distrito. Proponemos una empresa distrital pública, con un sistema de gestión democrática, sin intermediación de los actuales operadores para que el Distrito asuma está operación en forma directa y en concertación con los pequeños transportadores. La operación de las próximas fases proyectadas, que deben ser concertadas por las comunidades, buscará otras modalidades alimentadoras no contaminantes como metrocable (en el suroriente y nororiente) y el trolley.
3. Defensa de los recursos naturales y el medio ambiente
Las amenazas catastróficas para la ciudad no derivan solo de eventuales fenómenos tectónicos sino de las formas depredadoras de explotación de las laderas y las cuencas hídricas, como del relleno de los humedales para ampliar la renta del suelo. Hay que luchar en contra de la privatización del agua. Se requiere de un plan estratégico para obligar a las empresas que explotan las arcillas livianas, las cárcavas y ladrilleras a costear la recuperación de los daños ambientales ya causados. Dicho plan debe estudiar alternativas al tratamiento de residuos sólidos para resolver los graves inconvenientes de Doña Juana y su ubicación. A su vez, debe detener el relleno de los humedales, descontaminar el río Bogota, exigir a las industrias la adopción de tecnologías limpias al igual que un plan de implementación de combustibles no contaminantes.
Al considerar el papel estratégico de los cerros orientales, el páramo de Sumapaz, los humedales y los ríos de la ciudad en la conservación del medio ambiente, es necesario detener la urbanización de los cerros, ofrecer soluciones dignas a sus habitantes evitando su desplazamiento forzado.
Transmilenio ha incrementado en 37% la contaminación del aire. Hay que sustituir el modelo de parque automotor por uno menos contaminante o un sistema eléctrico tipo trolley.
4. Cese a las privatizaciones: Una política social con base en la intervención del Estado Distrital en la defensa y democratización del patrimonio público y de los derechos de los trabajadores
Es necesario frenar el proceso de privatización de la EAAB y de la ETB, para lo cual proponemos terminar los contratos de concesión con los llamados gestores zonales cuya gestión ha sido negativa; reversar la concesión de Tibitoc, derogar el acuerdo del Concejo que autorizó la venta de la ETB; reversar la privatización de la Empresa de energía que se entregó a españoles y chilenos; reversar los contratos de concesión de aseo. El distrito tiene que reasumir las funciones privatizadas y cubrirlas con sus trabajadores y empleados. Igualmente es necesario recuperar los parques, escenarios deportivos que actualmente usufructúa el sector privado.
En el ámbito de la relaciones ciudad-región propugnaremos porque se de aplicación a los convenios de la OIT sobre negociación colectiva, se garanticen los derechos adquiridos de los trabajadores a la estabilidad laboral, salarios justos, respeto y garantías para el ejercicio de las actividades de las organizaciones sindicales. Luchamos por un alza de salarios que prevenga la pérdida del valor adquisitivo. Actuaremos por el derecho a la organización sindicalizada de los y las trabajadores (as) de las flores, de las agroindustrias, del comercio y los servicios. Apoyamos la organización del campesinado.
5. Lucha contra la pobreza y el desempleo
En este orden de ideas, el próximo plan de desarrollo del Distrito incluirá estrategias, políticas y programas para la generación de empleo y elevación del nivel de ingresos de la población en situación de pobreza. Se requiere una estrategia para hacer frente a las nefastas consecuencias del TLC y la política de libre comercio en la ciudad, uno de cuyos elementos es la creación de un banco de fomento para la pequeña y mediana empresa y el sector de la economía solidaria. Habrá creación de empleo directo por parte del distrito e incentivos tributarios para las empresas que generen puestos de trabajo. Se introducirán programas para los vendedores ambulantes, capacitación y apoyo económico, planes integrales para la atención a los desplazados, programas de inclusión social y productiva de los habitantes de la calle y demás sectores vulnerables, dentro de una estrategia integral de combate contra la pobreza.
La eliminación de la pobreza exige de una política alimentaria que supere el asistencialismo y fortalezca el sistema tradicional de abastecimiento campesino de alimentos a Bogotá que se pretende eliminar para entregarle el “negocio” a los grandes hipermercados; establecer una canasta alimenticia adecuada y con precios justos de los alimentos y accesibles a la población de bajos ingresos; fortalecer y dotar de infraestructura de mercadeo a los mercados campesinos e impulsar una la política de ruralidad concertada y con intervención directa del campesinado en su gestión.
6. Amplia copertura y calidad en educación y salud
Bogotá necesita fortalecer un sistema público de educación y salud con calidad, con mejoramiento de la infraestructura, dotación adecuada y personal docente, medico, paramédico y administrativo debidamente remunerado y capacitado, que responda a la necesidades de la población, asegurando los cupos educativos necesarios en los diferentes niveles de la educación al igual que en la atención y prevención de salud. Para tal efecto promoveremos el fortalecimiento financiero de la educación pública, su carácter gratuito, el desmonte de los colegios de garaje, la reversión de los contratos de concesión educativa, la creación de un sistema alternativo de salud, el mejoramiento del programa salud a su hogar y el desmonte del Sistema neoliberal impuesto a través de la ley 100 de 1993.
La Educación superior exige la ampliación de los cupos y programas de la Universidad Distrital, así como de las Universidades públicas ubicadas en el Distrito; la superación de su crisis estructural, el respeto de su autonomía, el diseño de un plan de desarrollo y una reforma administrativa concertados con la comunidad universitaria que responda con calidad a las necesidades de la creciente población estudiantil. Se promoverán nuevas sedes de la UD en las principales localidades.
Es capital para los propósitos planteados la permanente capacitación y formación del magisterio, su estabilidad y crecimiento numérico para cubrir la atención a la población escolar en salones de lectura, salas de computación, actividades culturales y deportivas más allá de las clases. El Distrito organizará un sistema de bienestar estudiantil y profesoral con espacios de reunión, residencias, comedores y salas culturales, y establecerá una tarifa diferencial de transporte, extensible a la tercera edad.
7. Políticas incluyentes para la juventud, la mujer, la niñez, las etnias y LGBT
Diseño de una política pública de largo plazo sobre la juventud, la mujer y la niñez, que contemple todos los elementos en forma integral para asegurar su pleno desarrollo a nivel de empleo, educación, cultura, recreación, seguridad social. El PDD pondrá énfasis en el estímulo a la organización de los jóvenes y los estudiantes alrededor de los factores de su formación y de la garantía de sus derechos fundamentales al estudio y el empleo. Se defenderá el derecho de los jóvenes a la objeción de conciencia.
Favorecerá la protección de las mujeres cabeza de familia y de las jóvenes en cuanto al estudio, el empleo, el salario sin discriminación, la seguridad social, la maternidad, la formación en prevención y promoción frente a factores que se constituyen en amenazas en aspectos como la salud, las condiciones de trabajo (v. gr., trabajadores de la flores), la discriminación, el acoso sexual, etc.
Pondrá especial atención a la niñez con garantías para su protección, su escolarización obligatoria y gratuita, sus condiciones de alimentación y nutrición dentro y fuera de los comedores escolares, la orientación y ocupación del tiempo libre en ausencia de los padres. Un flanco de acción es confrontar la explotación del trabajo de los menores y replantear el tratamiento represivo al menor infractor.
Defender los derechos ciudadanos plenos de los sectores etnosociales, superar el enfoque como “minorías”, contribuir al despliegue de su aporte humano y cultural al enriquecimiento de la diversidad de Bogotá.
Actuar en contra de la discriminación y a favor de los derechos de los LGBT.
8. Cultura, recreación y deporte
Es necesario rescatar el concepto de cultura como objeto mercantil y superar la visión de espectáculo que se ha impuesto; fomentar la actividad cultural desde lo popular, apoyar y fomentar las diversas manifestaciones artísticas y culturales, a nivel local y distrital, a partir de las organizaciones de los trabajadores de cultura.
Crear un sistema distrital de deporte en forma integral, que fomente su ejercicio masivo, su papel en la formación integral de la personalidad y el estímulo a los valores de la paz, cooperación, el compañerismo, la equidad y la responsabilidad individual y colectiva desde la temprana edad. Promoveremos la creación de escuelas especializadas de formación en las distintas disciplinas deportivas y estímulos para los deportistas.
El Distrito debe fomentar espacios para la recreación pública no privatizados, de carácter gratuito, con dotaciones adecuadas, con animadores y conductores profesionales. Especial atención merecen los discapacitados y la tercera edad.
9. Reestructuración de las finanzas distritales
Los sectores medios y populares no resisten nuevos impuestos ni el incremento de los actuales. Para conseguir nuevos recursos hay que revisar las condiciones de la deuda interna y externa con el fin de liberar recursos para inversión social, controlar la evasión de los impuestos, incrementar la tarifa del impuesto de industria y comercio al sector financiero que ha obtenido millonarias utilidades en los últimos años, redistribuir los ingresos de los actuales peajes dando participación a Bogotá, disminuir los gastos innecesarios y combatir la corrupción. Crear un banco distrital de carácter oficial para el manejo de los recursos del distrito que cumpla funciones de fomento a pymes y madres cabeza de familia.
Igualmente es necesario modificar el sistema del avaluó catastral de los predios residenciales, estableciendo que su total no puede ser superior al 50% del valor comercial de los predios, y que no se puede incrementar anualmente por encima del IPC.
También hay que reorientar los recursos del presupuesto del Distrito priorizando la inversión social y defender las transferencias de la Nación para Bogotá que el Gobierno nacional va a recortar desde 2008 por la aprobación del Acto legislativo 04 de 2007, con graves efectos sobre la educación, la salud y el saneamiento básico.
10. Democratización de la ciudad
La organización de la ciudadanía en torno a sus derechos esenciales hace imprescindible la convocatoria a una Asamblea Distrital Estatuyente para modificar el Plan de Ordenamiento Territorial vigente, el Estatuto Orgánico de Bogota y los Acuerdos 12 y 13 (Estatutos de planeación distrital y local), que facilite la construcción de una ciudad democrática, donde el derecho a la ciudad sea para todos y todas; que desarrolle una verdadera democracia local, descentralización, participación y veedurías ciudadanas; que fortalezca el papel del Concejo de Bogotá y de las Autoridades locales (JAL y alcaldes locales) y permita la implementación de un sistema de planeación y presupuesto participativos para elaborar desde las comunidades afectadas los planes de desarrollo y la utilización de los recursos.
Democratizar la ciudad también es exigir su desmilitarización, combatir decididamente los grupos paramilitares, desmontar el Esmad, promover la formación de la policía metropolitana en la defensa y protección de los derechos humanos de los ciudadanos y en el respeto a la protesta social. Bogotá debe mantener su compromiso con el Acuerdo Humanitario y como principal receptora de desplazados del país comprometerse a fondo desde la administración distrital con la solución política negociada al conflicto armado que se agudiza en el país.
11. Por la paz democrática y los acuerdos humanitarios
Bogotá no es ajena al conflicto armado realmente existente, de carácter social y político, cuya superación solo el posible en un proceso de paz, por una vía política de diálogo, entendimientos, concesiones mútuas y acuerdos conducentes a una Tratado de paz con garantías institucionales y respaldo popular.
La paz solo puede ser democrática en tanto conlleve la superación de las causas sociales, políticas e históricas que crean el conflicto. Reformas como la agraria, de carácter integral, la democratización de las instituciones, del sistema electoral, las garantías a la oposición, la proscripción del paramilitarismo, el cese de la impunidad, la depuración de las estructuras del Estado, respeto a los Derechos humanos, la plenitud de garantías para la verdad, la justicia, la reparación integral, la salvaguarda de la memoria, la no repetición y la libertad política, constituyen momentos fundamentales de un compromiso en el que pueblo de Bogotá es un actor principal.
Los acuerdos humanitarios, entre ellos el intercambio humanitario, requieren acciones inmediatas. El presidente debe suspender la orden de rescate a sangre y fuego. Debe facilitar todas las medidas que coadyuven a la liberación, incluido el despeje. Los países amigos deben estar autorizados a colaborar, sin contraórdenes presidenciales. Guerrilla y gobierno tienen que poner su empeño en superar esta prolongada situación. |