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El anuncio de la llegada al país de una brigada de tropas estadounidense, SFAB, con el pretexto de asesorar la acción antinarcóticos, es una afrenta a la soberanía de Colombia.



El gobierno de Iván Duque y el Comando sur han tomado como costumbre hacer permanente la presencia militar de una potencia extranjera en suelo colombiano y en asuntos internos que la fuerza pública colombiana tiene que resolver.

No se trata de una ayuda humanitaria ni desinteresada. A la administración Trump poco le importan los centenares de líderes sociales y excombatientes asesinados a manos del paramilitarismo de Estado. Pero si le impone a Colombia un nuevo capítulo de la fracasada guerra a las drogas como una excusa para incrementar su presencia inconstitucional en territorio patrio.

Está intromisión está diseñada para violar el Acuerdo Final de Paz y los compromisos con más de cien mil familias campesinas para la sustitución voluntaria y concertada de cultivos.

El ministro de defensa Holmes Trujillo en compañía de Craig Faller, comandante en jefe del comando Sur inspeccionaron en abril ejercicios conjuntos de los ejércitos de Estados Unidos y Colombia en la Alta Guajira, no mucho antes del fallido desembarco de contratistas mercenarios en playas venezolanas.

En enero y febrero de 2020 hubo simulacros en Tolemaida, el Catatumbo y en marzo ejercicios navales binacionales frente a las costas de Cartagena y el departamento del Atlántico.

El gobierno no puede seguir negando el carácter irregular e inusual de este tipo de eventos, cuando las autoridades gringas reafirman que la intervención militar en Venezuela no está descartada.

La administración estadounidense embarca a un gobierno sumiso en una amenaza de guerra contra Venezuela. Denunciamos en voz alta, que estas intenciones proyectan un acto criminal contra el pueblo hermano. Son una traición a los principios bolivarianos y representan una amenaza para la paz de América Latina, del Caribe y la paz de Colombia.

El Partido Comunista Colombiano rechaza sin vacilaciones este nuevo paso del desgobierno nacional, que hace gala de prevaricato y abuso de poder, en medio de un estado de excepción sanitario.

Le exige acatar la legalidad que alega encarnar al tiempo que incumple la implementación del Acuerdo de Paz.

Hace un llamado al Senado de la República y al Consejo de Estado para que asuman su obligación ante el desconocimiento vergonzoso de la Constitución y las leyes de Colombia.

El pueblo colombiano reclamará en las calles, en movilizaciones unitarias, soluciones sociales para el hambre, los despidos, el desempleo, la salud y también el respeto por la vida, por la paz y el punto final al desgobierno que traiciona la soberanía patria.

Partido Comunista Colombiano

Comité Central
Bogotá DC, mayo 28 de 2020