Santander
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El imperialismo de los Estados Unidos, que no tiene “amigos” sino solo intereses: interés por el saqueo y la apropiación de los recursos de todos los países, e interés en el negocio que deriva de ello para sus corporaciones transnacionales, verdadero soporte del régimen y de su gobierno, desde los inicios del siglo XX, ha amenazado a la República Bolivariana de Venezuela al indicar, de manera sibilina, como siempre lo han hecho antes de toda agresión, que “no descartan la acción militar”, es decir el garrote de invasión al hermano país para reimponer a la oligarquía vendepatria, desbaratar conquistas sociales y volver a apropiarse de los enormes recursos petroleros y mineros, que tienen a Venezuela como el país más promisorio en riquezas naturales.


Los pretextos pueden ser los mismos que usaron para invadir a Grenada en octubre de 1983, con el argumento de que las luchas internas entre el partido New Jewel de Maurice Bishop, “amenazaba la seguridad de los EE.UU.”. A la isla, poblada por solo unas 90.000 personas, la bombardearon desde aviones, helicópteros y buques de guerra, tras lo cual la invadieron en la primera oleada 7.300 soldados y marines yanquis, quienes permanecieron ocupándola por más de un año, hasta desmontar las conquistas sociales y económicas populares e instaurar un régimen dócil y entreguista a los gringos.


O para invadir a Panamá el 20 de diciembre de 1989, con el subterfugio de apresar al general Manuel Antonio Noruega, anterior aliado y valido de los gobiernos yanquis, con la “justa excusa” de detenerlo por narcotraficante. Los 26.000 soldados que invadieron el istmo, tras el consabido bombardeo desde buques de guerra, helicópteros y aviones (habiendo experimentado por la primera vez los aviones furtivos) tenían como misión verdadera, según lo reconocieron luego los propios gobernantes yanquis, “abrogar los Tratados Torrijos-Carter”. Con eso ocuparon por largos dos años el país, hasta imponer el gobierno títere de Endara, que se “posesionó” como presidente en la base militar estadounidense Fuerte Clayton, y aunque el Tratado no fue revertido, el manejo de la zona del canal sigue siendo de los EE.UU. Es decir negocios derivados de una acción de defensa de sus “intereses”.

¡Sería largo, interminable, señalar las otras invasiones por motivos “humanitarios”, por la defensa de los derechos humanos, y un largo etcétera! Pero baste señalar esas dos anteriores invasiones a tierras americanas (sin contar las que vienen casi desde comienzos del siglo XIX), para que sepamos qué puede suceder.

Por eso el Partido Comunista Colombiano en su recientemente realizado XXII Congreso llamó a todos los patriotas latinoamericanos, comenzando por los colombianos, a los antiimperialistas y demócratas, a quienes creen que la autodeterminación de los pueblos es la brújula, a preparar la Brigada Internacional de Defensa de la Revolución Bolivariana de Venezuela, para actuar en consecuencia, en el caso de que inicien siquiera preparativos para una invasión que busca revertir los alcances del proceso bolivariano y restablecer a los escuálidos, bachaqueros y guarimberos que aspiran a retomar el poder para defender sus intereses y negocios, que se imbrican con los intereses y negocios yanquis.

Alfredo Valdivieso.

Bucaramanga, agosto 11 de 2017.