Tolima
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La presencia de más militares norteamericanos en Colombia, como se ha venido anunciando entre bambalinas, es el anuncio inexorable de una nueva fase de Estados Unidos en la intentona de invadir militarmente a la hermana República Bolivariana de Venezuela. Se descara y lo hace públicamente con las anuencias del presidentico Iván Duque Márquez y el agente de la CIA, Álvaro Uribe Vélez. El cuento tonto de la supuesta lucha contra el narcotráfico, no es más que un miserable sofisma de distracción que alimentan en los medios de comunicación el Centro Democrático y la parranda de trogloditas que gobiernan a este país sudamericano.



Hay que denunciar al presidente Iván Duque Márquez por traición a la patria, adelantar una campaña férrea de denuncia a nivel internacional y cerrar filas de unidad para rechazar criminal iniciativa. Ni una sola organización sindical, popular, ambiental, cultural, religiosa o política, puede quedarse al margen de un pronunciamiento y de crear grupos de activistas para rechazar vehementemente esta política entreguista de la Soberanía Nacional, que inició Álvaro Uribe Vélez al permitir la instalación de nueve bases gringas en nuestro territorio y que sumisamente ha continuado la caricatura de presidente que tenemos, que no representa los intereses del pueblo colombiano, porque en realidad, representa los intereses de las multinacionales y las  transnacionales, especialmente norteamericanas.

Los desinformadores medios masivos de incomunicación hablan de 50 asesores militares gringos, pero al parecer son más de 800 invasores militares que vienen a fortalecer las bases gringas existentes en el país y a dirigir la agresión al hermano país bolivariano de Venezuela. Una aventura criminal de esta naturaleza tiene graves repercusiones para Colombia, sobre todo para el pueblo y la Soberanía Nacional. La postura pusilánime de Iván Duque Márquez, nos enfrenta a un país hermano; además, Colombia se convierte en cabeza de playa para agredir a un país que le ha brindado solidaridad a más de cinco millones de colombianos y colombianas y se prodigó a fondo con su oportuna mediación para colocar fin a una guerra interna que dejó más de ocho millones de víctimas. Así paga el diablo quien bien le sirve.

Una respuesta militar caerá sobre nuestro territorio, no sobre el territorio de Estados Unidos. Así, pues, nadie podrá estar libre de ser víctima de una guerra que no es nuestra, que no tiene justificación y que el común del pueblo no logra dimensionar, ni entender. El Centro Democrático, fiel representante de la extrema derecha y de la oligarquía más atrasada, salpicada de narcotráfico y paramilitarismo, será el único responsable de lo que pueda suceder en una invasión cantada y que viene desarrollándose por fases desde hace rato.

Hay que levantar la consigna de la libre autodeterminación de los pueblos, la solidaridad con las naciones que luchan contra el imperialismo norteamericano, abogar por la hermandad con Venezuela y rechazar tropas norteamericanas en Colombia. Si la oligarquía no tiene dignidad y amor por la patria, el pueblo sí y debe demostrarlo en las calles con la movilización permanente, con la denuncia, con la poesía, con la literatura, con las ideas, con las uñas.

Es denigrante hasta para las fuerzas militares colombianas que tengan que venir gringos a entrenarlas en la doctrina de la seguridad nacional. Un general colombiano al lado de un miserable soldado gringo no cuenta. Tiene más valor un cero a la izquierda. Eso es deprimente. ¿En dónde queda el honor militar?

Mientras la pandemia del Covid – 19, comienza a desarrollarse en  Colombia, las cifras de muertes crecen, lo mismo que los afectados, con una cuarentena infame, por cuanto el gobierno dice no salga, pero no ofrece las garantías mínimas para que el pueblo se quede tranquilamente en confinamiento, ni corto ni perezoso el gobierno de Duque invierte más dinero para la represión del Esmad y la compra de la flota de autos, sacrificando los dineros que deberían ir directamente al pueblo y ayudarlo así a sobrellevar la crisis que generan el neoliberalismo y la pandemia del coronavirus.

No contento con estas medidas, sin el más elemental respeto y amor por la patria, entrega la Soberanía Nacional al militarismo gringo, sacrifica la dignidad nacional, la paz y la convivencia y nos coloca en un polvorín devastador de consecuencias imprevisibles. El pueblo debe movilizarse ahora, antes que sea demasiado tarde. ¡Gringos fuera de Colombia, ya!, debe ser la consigna generalizada.

Gráfica.-  Duque y el almirante Kurt Tidd