Tolima
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El maestro de artes plásticas con tarjeta profesional número 3669 del ministerio de educación, Jorge Soda, hace más de cuarenta años desarrolla la técnica del lapicero, que lo hace casi exclusivo en Colombia y en muchos países del mundo. Con esta singular técnica ha recorrido el país casi en su totalidad y otros países, como la República Bolivariana de Venezuela, Puerto Rico y Cuba. Actualmente, prepara viaje a Panamá. En Cuba ha ido en dos oportunidades, no solo a exponer, sino también a hacer talleres. En el museo de la Habana, se conserva parte de su obra.



Es un artista sencillo, con inmensa formación humanística y política. Su obra tiene arte, belleza, pero también denuncia ante la injusticia social imperante en este país de aproximadamente cincuenta millones de habitantes. Es una obra que encara el régimen y convoca a la sociedad a luchar por un mundo posible, profundamente humano como diría Federico Nietzsche. Habla como piensa y piensa como habla. Es irreverente, directo, concreto y conciso.

Por estos días, estuvo en el ojo del huracán por un documento que escribió, develando sin rodeos la personalidad criminal y mafiosa del señor de las sombras, el narcotraficante número 82, dicho por la CIA, Álvaro Uribe Vélez. Le llovieron rayos, truenos y centellas, no por el contenido del documento, que resulta irrefutable, sino por la forma, por el uso de palabras castizas.

La página web: www.pacocol.org lo entrevistó para conocer detalles de su vida, su obra y su pensamiento sobre la tempestad de críticas por el documento intitulado: “El hijo de puta diablo y su centro demoniaco”. La entrevista completa es la siguiente:      

-         Maestro Jorge Soda, toda su vida la ha dedicado al arte. ¿Cómo hacer una síntesis de su creación artística?

Desde el año 85, que salí de la universidad del Tolima, antes de que la escuela de bellas artes fuera sacada de esta universidad, he venido elaborando un trabajo socio – político, de denuncia, con la técnica del lapicero, que en realidad son pocos los que usan esta técnica. Yo incursioné por el maestro Manuel León, quien fue el que me dio pautas para esto. Gracias a él, llevo más de cuarenta años con esta técnica, sin dejar la denuncia social y, la poesía al mismo tiempo dentro de la obra.

-         Háblenos un poco de esta técnica. ¿En qué consiste?

Con esta técnica he podido llegar a muchos lugares. Por ejemplo, cuando estuve en Cuba, pude intercambiar opiniones con artistas de Europa, me decían que esta técnica era extraordinaria. Yo, sin embargo, no he creído y seguido trabajando llegando a conseguir una línea impecable, una frescura en las sombras, en el claroscuro, que me ha llevado a ilusionarme con esto. Ahora incursioné el lapicero sobre el lienzo, que es la nueva exposición que quedó colgada en Viva el Arte, porque no se pudo inaugurar.

-         ¿Qué trata de decir usted con esta técnica, maestro?

Trato de salirme de lo convencional. Todo el mundo trabaja el óleo y siempre que le piden a uno un cuadro le dicen: ¿Y es en óleo? Dije: Todo el mundo pide óleo, ¿por qué no podemos hacer una cosa distinta? Ahí fue que surgió la cosa y a mí me ha dado resultados. Desde luego, uno no puede decir que vivo de lo que estoy haciendo, sino que sobrevive, pero eso es lo que me gusta hacer.

-         ¿En dónde ha tenido la oportunidad de exponer su obra?

Llevo más de cien exposiciones. En el exterior son treinta y el resto en Colombia. Ciudades como Cali, Bogotá, mejor dicho, prácticamente he estado en todo el país mostrando la obra. Sin embargo, yo destaco mucho lo que se hizo en Cuba. No solo hice la exposición, sino que fui a hacer un taller, el museo tiene una obra mía. Creo que es el único museo donde yo tengo obras. Eso lo llena a uno de ganas de seguir trabajando, al saber que se aprecia el trabajo que uno viene haciendo.

-         También expuso en otros países, ¿Cómo cuáles?

República Bolivariana de Venezuela, Puerto Rico, Cuba en dos veces. Se está madurando la posibilidad de ir a Panamá, pero no se sabe cuándo por esto del confinamiento. Estamos coordinando esta actividad.

-         ¿Se puede separar el artista de la situación socio – económica del país? ¿Es partidario de separar la situación artística de la situación política, por ejemplo?

Por supuesto que no se puede separar una cosa de la otra. Nosotros plasmamos un momento, nosotros decimos qué está sucediendo y cuando nos miren la obra en cuarenta o cincuenta años, definirán claramente qué pasó en esa época en el sitio donde el artista estuvo presente. Entonces, eso no se puede separar una cosa de la otra. Es más, como artista debe tener un compromiso social y político.

-         Por estos días Colombia viene siendo invadida por más militares estadounidenses. ¿Cuál es su percepción?

Elemental: La Soberanía Nacional se está vendiendo. Sigo creyendo que Colombia es un solar de los gringos. Aquí, hacen lo que se les da la gana con complicidad con la clase gobernante.

-         ¿Cómo califica usted la actitud de los artistas ante estos temas nacionales tan álgidos?

Hay artistas que dicen que ellos no se meten en el terreno político. Yo digo con cierto asombro: ¿En qué andan, si todo es político? La obra debe de ser política. Pero bueno, cada uno lleva su obra por el lado que bien lo vea conveniente. Yo no estoy de acuerdo con ese criterio, no comparto esa idea. La obra tiene que estar comprometida con los sueños del pueblo, del cual hacemos parte activa.

-         Por estos días escribió un documento interesante y bastante polémico, según algunos, por el uso de palabras castizas. Realmente no se discutió el contenido, sino la forma. ¿Qué opina usted?

Pienso que entonces Fernando Vallejo no podría escribir, porque cuando uno dice hijueputa, pero cuando dice: Hijo de puta, es otra cosa. Además, uno se pone en los zapatos del hombre de a pié. Cómo habla el ciudadano. Ahora los chinos dicen qué chimba para todo. Entonces, ¿Eso no se puede decir? O “oiga marica”, así se saludan. La real academia es muy grande y tiene lenguaje para todos. Creo que las palabras que se utilizan, cuando se utilizan bien en el momento que se deben utilizar, si es en una historia, creo que son válidas.

-         ¿Hay una especie de cierto puritanismo?

No. Yo creo que es una doble moral. La gente maneja una doble moral. Son los que dicen una cosa y al chino en la casa le están diciendo: “Oiga huevón qué hace ahí”. Eso es una doble moral. Lo que pasa es que la religión también tiene sus cuentos tenaces, a través de lo que la gente y los cuentos que el Estado les ha metido en la cabeza. Es decir, la misma educación, porque la educación la dirige el Estado.

-         ¿Sigue siendo la religión el opio del pueblo?

Sigue siendo y seguirá siendo durante mucho tiempo más. Además, es el gran negocio. El mejor negocio que uno puede poner son cincuenta sillas blancas y una tasa grande. Allá, le llegan los fieles.

-         ¿Contra viento y marea el maestro Jorge Soda sigue adelante con su estilo, su arte y su forma de pensar?

Yo no descanso, ni descansaré. Los sueños no se borran, ni aun cuando mi organismo no tenga con qué.