Tolima
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Ayer fue un día especial para mí. Al fin pude tener en mis manos un hermoso ejemplar de las tesis del 23 congreso del Partido Comunista Colombiano (PCC). Me agradó sobre manera su presentación. Su sencillez lo hace grande. Es un documento valioso en construcción que necesita ser estudiado con detenimiento y profundidad, desde la base, desde la entraña misma del pueblo y en movimiento, en acción.  



Alborozado, ayer mismo recorrí las viviendas de algunos camaradas para entregarles dicho documento e invitarlos muy fraternalmente a su estudio detallado crítico y analítico, al calor de las luchas que se vienen dando y en medio de los sucesos horripilantes que se vienen sucediendo en la lacerada patria colombiana. Hechos, por cierto, escalofriantes: Siete soldados que tienen por misión defender a la gran oligarquía, violan a una niña de doce años y senadores del Centro Democrático, salen a decir que eso podría ser un falso positivo, una emboscada que la niña indígena de solo doce años, les tendió para desprestigiar al ejército colombiano, porque al parecer antepuso sus encantos para seducirlos, siendo solo una niña.

Un país sacudido por la pandemia del Covid – 19, que ha utilizado habilidosamente el sector bancario para hacerse más poderoso, gracias a las gabelas que el gobierno de Iván Duque Márquez, le ofrece. Tal flagelo ecuménico también viene utilizando el gobierno para amortiguar la cruda descomposición moral y ética en las alturas del poder. Hasta sectores de la misma derecha como el senador Roy Barrera, reconoce que el Estado colombiano está tomado íntegramente por la mafia del narcotráfico y la corrupción galopante. En sí, la pandemia para esta sucia oligarquía, le ha caído del “cielo”, pues ha logrado inmovilizar al pueblo de una manera canallesca y miserable y sigue matando a humildes sin piedad alguna.

Y, como si esto fuera poco, la situación internacional del país es deplorable, de completa sumisión a Estados Unidos. Esa postura sumisa de la gran oligarquía colombiana, a la otrora considerada “estrella polar”, ha convertido a este país en cabeza de playa, para agredir a nuestra hermana República Bolivariana de Venezuela. Plan que está en marcha hace rato. Nadie se ha detenido a dimensionar las consecuencias de una conflagración bélica con esta República que lucha por su Soberanía Nacional y su proyecto de Socialismo siglo XXI.

Utilizando como pretexto o excusa la pandemia, la oligarquía transnacionalizada, sin patria, sin amor y sin ética, ha enterrado a miles y miles de pequeñas y medianas empresas, miles y miles de empleos. La ley 100 de 1993, obra del innombrable Uribe Vélez, viene matando sin piedad alguna, la educación sigue siendo de mala calidad y de cobertura limitada. En síntesis: La situación del pueblo colombiano resulta dramática, desconcertante y apocalíptica. El pueblo se debate entre morir por la pandemia o por hambre. Es decir, entre lo mismo y lo mismo.

Un régimen inmoral que no respeta la palabra empeñada ni aun teniendo garantes internacionales  a bordo. Tal el caso del Acuerdo de la Habana (Cuba) y firmado en Bogotá, entre las Farc – Ep y el Estado. Lo ha venido incumpliendo completamente y, lo más grave, ha venido asesinando a los ex combatientes que entregaron sus armas. La cifra es espeluznante, pues ya prácticamente, supera las doscientas. De igual manera, el accionar continuado del paramilitarismo. Sus representantes siguen transitando por las oficinas del parlamento y del palacio de Nariño. El presidente Duque coordina con ellos en frontera para la movilidad del traidor venezolano Juan Guaidó. Todas las ías están más pendientes de cómo justificar jurídicamente los desafueros del alto gobierno, que de establecer sus fallas y castigarlas. Al ritmo que vamos, la niña indígena de doce años violada por siete militares, va a terminar siendo la victimaria y los militares las víctimas.

En esta cruda realidad nacional e internacional, tan compleja, las tesis del Partido Comunista Colombiano, son fundamentales en la medida que interpreten correctamente el momento histórico, la naturaleza del capitalismo y trace unos derroteros claros hacia la emancipación del capitalismo y las perspectivas de la construcción del Socialismo. Además, ratifique la vigencia e importancia del Partido, un Partido realmente Comunista, marxista, leninista y consecuente con los más sentidos anhelos del pueblo colombiano, secularmente engañado y explotado por esta rancia y sucia oligarquía.  Un Partido que ratifique en la práctica el internacionalismo proletario, la solidaridad de verdad, la fraternidad y la unidad, sin ambages. Un Partido auténticamente revolucionario, con capacidad de cerrarle el paso a viejas mañas como el oportunismo, el facilismo y la conciliación. Un Partido que vuelva a la región con espíritu unitario, fraternal y conspirativo. Un Partido, consecuente con la dinámica del siglo XXI.

Así que leer, estudiar, discutir individual y colectivamente estas tesis con los camaradas, los amigos y los simpatizantes, los obreros, los trabajadores, los estudiantes, las mujeres, los campesinos, los indígenas, con la firme convicción de robustecerlas, será compromiso de todos y todas, sin distingo de ninguna naturaleza. El futuro de la humanidad está en la izquierda, adelante compañeras y compañeros… ¡Viva el Partido Comunista Colombiano! ¡Viva su 23 Congreso Nacional!