Tolima
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John Dalton decía que la muerte de un semejante lo disminuía, simple y llanamente porque estaba atado a la humanidad. Por esa realidad inexorable, sentimos pesar por la desaparición física del eximio camarada, Álvaro Vásquez del Real, pero a su vez, muy felices de su inmensa obra revolucionaria en favor del pueblo colombiano.



Desde muy joven abrazó con donaire la lucha contra la opresión y consecuente con su clase social no vaciló un instante, ni en los peores momentos de cruda represión y avasallamiento por esta rancia y criminal oligarquía colombiana. De esa bella Cartagena de Indias, se trasladó a la gélida y melancólica ciudad de Bogotá, con el fin de adelantar sus estudios universitarios, adquiriendo el título de abogado de la universidad Libre. Sus conocimientos los puso al servicio de los obreros, asesorando sobre todo la lucha sindical y política. La Federación de Trabajadores del Tolima, habrá de recordarlo por su tenacidad en la lucha que se libraba en su época.

Recorrió el país con decisión y coraje. En el Tolima estuvo en municipios y veredas distantes, como Planadas y Gaitania. Durante las conversaciones en los talleres de formación, el camarada contaba detalles y hechos anecdóticos de sus giras por el sur del Tolima. La camarada María Oliva Campo Torres, esposa del camarada Raúl Rojas González, relataba sus giras por Chaparral y los corregimientos de este municipio.

Siempre estuvo en la mira del militarismo y del paramilitarismo. Salvó su vida de un atentado en 1985. Padeció varios consejos verbales de guerra. Por lo menos en tres oportunidades fue procesado por la cruda represión. Incluso, fue víctima del tenebroso Estatuto de Seguridad de Julio Cesar Turbay Ayala y el milico Luis Carlos Camacho Leiva.