Tolima
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Que los ocho millones de votos con que se eligió la Asamblea Nacional Constituyente solo fueron siete; que el sistema electoral, del que sus creadores habían dicho la víspera que estaba blindado, en realidad no lo está;  que las 19 elecciones que ha ganado el chavismo han sido fraudulentas y las dos de la oposición sí han sido pulcras; que Venezuela cuenta con un régimen dictatorial y terrorista, esa es la radiografía que la oposición le ha vendido al mundo con el fin de justificar sus acciones desestabilizadoras y reclamar la intervención militar de Estados Unidos.



No son, por cierto, conceptos autónomos, salidos de la real convicción de quienes los emiten. Hacen parte de un guion determinado por los centros internacionales de poder, radicados en Washington, a los cuales sirve esa oposición nada política, nada ideológica, pero sí con mucha disposición para anarquizar la vida social y capacidad para hacerlo.


Por fortuna, las posiciones adoptadas por muchos países ante este caso han puesto en evidencia que ya no es omnímodo el poder del imperio y que muchos de ellos, que otrora se le prosternaban como despreciables lacayos, ya no andan en tan deshonroso papel. La reciente reunión de cancilleres, promovida exclusivamente para continuar el cerco sobre nuestro hermano pueblo, tuvo que conformarse con una lánguida declaración en su contra, suscrita por 11 cancillerías, entre ellas, ¡qué vergüenza!, la nuestra.

La oposición es consciente de que todo lo que emprende contra el chavismo le fracasa. Así ocurrió con el golpe de Estado, con el paro petrolero, con el terrorismo, con el asesinato, con sus llamados a la desobediencia civil, con el desacato al que llevó a la Asamblea Nacional y del que no ha permitido que salga. En fin, nada le ha funcionado, como tampoco le funcionó el desconocer la contundencia de un pueblo que se sobrepuso a sus amenazas y salió masivamente a respaldar la elección de la Asamblea Nacional Constituyente y su posterior posesión.

Esa conciencia es la que hoy la lleva a anunciar que en las elecciones regionales del 10 de diciembre participará con sus propios candidatos. Es, por supuesto, un anuncio que a todos nos debe alegrar, pues lleva implícito el reconocimiento de que solo han sido embustes sus fementidas pruebas de que el Consejo Nacional Electoral manipula y hace fraude.

Ojalá esa decisión significara que ha querido ingresar a los fueros de la legalidad, pero no, no nos hagamos ilusiones, seguirá perseverando en la violencia. Esto es característico de toda oposición de derecha, siempre renuente a confrontarse en democracia, la misma que defiende a bayoneta calada cuando está en ejercicio del poder.

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