Tolima
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Si se trata de establecer un parangón entre la administración del gobernador Oscar Barreto Quiroga y la administración municipal de la ciudad de Ibagué, del médico Guillermo Alfonso Jaramillo Martínez, la síntesis más clara señala que son dos administraciones totalmente diferentes, contrarias, antagónicas.



Mientras el mandatario departamental del Tolima acentúa el acelerador en el militarismo, el burgomaestre se inclina por las obras de desarrollo comunitario, la paz, el ambiente y la convivencia.

El día inmediatamente anterior, por ejemplo, el gobernador arma todo un show en el parque Manuel Murillo Toro, para anunciar el arribo a este departamento de 70 miembros de la policía élite suntuosamente dotada y con capacidad de moverse en todo el departamento, sobre todo en los municipios de Honda, Líbano, Lérida y San Luis, entre otros, supuestamente para neutralizar la delincuencia.

Dijo que en el transcurso de la semana esta policía había hecho ejercicio en distintos municipios como Melgar y Líbano, llegando a corregimientos a distintas horas del día y de la noche.

En su discurso militarista, señaló: “Es así como le hemos pedido al coronel Esguerra, que hiciéramos una estrategia, que nos concentráramos todos conjuntamente para buscar por supuesto una estrategia cada día más clara y efectiva para combatir la delincuencia común”.

“Es así como le hemos pedido al coronel Morales hacer un trabajo de mayor efectividad en materia de seguridad para los ibaguereños y hemos emprendido una acción con él, para hacer las intervenciones en las comunas y en las áreas rurales de Ibagué, también para generar resultados y combatir la delincuencia común en este departamento”.

“También le pedimos a la fuerza aérea del coronel Nieto que hiciéramos estas tareas en lo cual hemos contado con la participación de él, activamente, de sus hombres y sus mujeres, para hacer el acompañamiento integral, y le hemos pedido, igualmente al ejército, que si bien el ejército, era el que estaba a profundidad combatiendo las Farc, hoy necesitamos el ejército en las áreas rurales combatiendo la delincuencia común”.

“Queremos ser claros y enfáticos hoy: No vamos a permitir bajo ninguna circunstancia que los bandidos de la delincuencia común, se apoderen del territorio del Tolima, en los 47 municipios”.

El anuncio de este mandatario es ciento por ciento represión militarista y muy poco de obras de desarrollo comunitario, empleo y oportunidades. El hambre, ¿Acaso se resuelve con violencia estatal? Se puede colocar un militar para cada ciudadano, pero mientras haya hambre, cero oportunidades, cero empleos, el pueblo hará cosas legales e ilegales para llevar algo a la casa.

La administración municipal es otra cosa

En cambio, la administración municipal es otra cosa bien diferente. Desde un principio ha hecho énfasis en lo social, en la cultura y en lo ambiental.

Toda su energía la ha dedicado a atacar frentes caóticos. El problema del agua, por ejemplo, seguramente se resolverá en grado sumo en el presente año, con el acueducto complementario.

La avenida fantasma se materializó y ahora es avenida fantástica, el colector de aguas lluvias y negras que afectaba la comuna 10, ha sido resuelto, erradicando el olor nauseabundo que duró padeciendo esta comunidad por más de 30 años.

Se han entregado 60 parques infantiles y biosaludables en distintas comunas de la ciudad de Ibagué, se han dotado las bibliotecas públicas, hay toda una campaña ambiental encaminada a proteger el cañón del Combeima.

Ha invertido cerca de $19 .600 millones de pesos en recuperación de la malla vial, en el Salado, avenida Guabinal, carrera Quinta, Ambalá y en el terminal de transporte. La vía hacia el aeropuerto Perales es una realidad. Allí, se instalaron 302 luminarias de tecnología LED solar. Además, 153 luminarias con energía solar en la ciclorruta, cuya longitud es de 4.7 kilómetros y 5 metros de ancho.

De igual manera, el índice de homicidios bajó sustancialmente durante el 2017 en esta ciudad, la reducción fue del 19 por ciento. Mientras en el 2016 se presentaron 113 homicidios, en el siguiente año, fueron 91. Por supuesto, no una cifra ideal, por cuanto la cifra ideal sería cero. Sin embargo, es un avance bastante significativo.

Ibagué ocupó el puesto 14 de 1.101 municipios en lo relacionado con el índice de gobierno abierto (IGA), lo que corresponde a una política en pro de la transparencia. Este estudio lo hace la Procuraduría General de la Nación.

Avanza la recuperación de las plazas de mercado, logró reducir la deserción escolar durante el 2017, hay toda una política para ajustar los centros deportivos, ha acompañado procesos de legalización de barrios, etc.

Es solo una semblanza corta para decir la diferencia entre estas dos administraciones. Realmente no hay punto de comparación. Lo curioso es que los medios le abren espacios al mandatario departamental y le cierran al local, no todos, pero sí la gran mayoría.

De igual manera, es fiel reflejo de dos posturas políticas diferentes: Mientras el gobernador es tildado de extrema derecha, el alcalde se caracteriza de ser democrático con algunas perspectivas de izquierda. Tiene muchos matices que intenta desarrollar en medio de la aguda oposición, oposición cerrada, dogmática y en muchos casos corrupta y politiquera.