Tolima
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El sueño del libertador Simón Bolívar de hacer de América una gran patria desde Méjico hasta Cabo de Hornos, dejando por fuera a los Estados Unidos, pues nada en común los une a él, sigue latente, máxime si se tiene en cuenta que este ideal no era tanto por la extensión como sí por la libertad y la democracia.



Ese sueño renovado con el pensamiento del comandante Hugo Chávez Frías y desarrollado actualmente con lealtad y compromiso social por el presidente Nicolás Maduro Moros, se encuentra una vez más amenazado por los Estados Unidos y la oligarquía mantuana de este país sudamericano.


El propósito imperialista de los Estados Unidos y la corrupta oligarquía mantuana de convertir nuevamente a este pueblo patriota en neocolonia, para así robar los recursos naturales, especialmente el petróleo, sin ningún contratiempo como lo venía haciendo antes del comandante Chávez, se constituye en la fuerza motriz de su burda intromisión en los asuntos internos de este conglomerado que con heroísmo y decisión sienta las bases de una sociedad igualitaria, justa y humana, en el marco del proyecto de Socialismo siglo XXI.

Aprovecha ese 2 o 3 por ciento de la verdadera escoria venezolana para dar la idea que es todo el pueblo el que se encuentra sublevado, aprovechando el triste y vergonzoso papel mediático, la desinformación por excelencia. Son los grandes consorcios informativos, propiedad de los oligopolios, los que se han puesto a la tarea de desvirtuar la verdad acerca del hermoso proceso revolucionario que se viene sucediendo en nuestra hermana república bolivariana.

La guerra mediática busca por todos los medios aniquilar la historia, suprimir la verdad y sobredimensionar la mentira. Venezuela hace rato derrotó el analfabetismo, construyó 42 universidades más, un millón de viviendas dignas y bien amobladas para los obreros y campesinos rasos, educación y salud, prácticamente gratuita, pensión para los mayores de edad, democracia para la participación de la mujer, durante el presente año ha reajustado el salario en tres oportunidades, etc. En estos medios criminales, ni una palabra de todos estos logros socialistas, solo mentira, calumnia e infamia.

Realmente fue apoteósico el cierre de campaña para seleccionar este 30 de julio los constituyentes; inmensos ríos humanos salieron a las calles de las ciudades venezolanas a respaldar categóricamente la iniciativa popular que seguramente se cristalizará este domingo amplia y contundentemente. En Caracas, la movilización monumental, llena de alegría y contundencia. Las banderas del Partido Comunista, se entrecruzaron con las banderas de otras corrientes políticas que respaldan abiertamente el proceso y desde luego, la bandera nacional. Brillante y frentera la intervención del presidente Nicolás Maduro Moro. No le tembló la voz para denunciar la intromisión criminal de los Estados Unidos, ni tampoco la decisión del pueblo venezolano de defender el proceso hasta con su propia vida.

Vimos a través de Telesur inmensos contingentes de jóvenes y mujeres respaldando en primera fila el proceso revolucionario. Rostros alegres, llenos de esperanza y de decisión de luchar para que este proceso sea irreversible y por el contrario, se profundice y se radicalice cada día más. También veteranos, campesinos e indígenas, marcharon con coraje y optimismo. Nada de esto registraron los medios adictos al imperialismo norteamericano, solo sandeces y más sandeces.

La agresión que implementa los Estados Unidos contra Venezuela, realmente constituye una agresión más contra América Latina y desde luego, Colombia. Por lo tanto, es nuestro deber reaccionar ante una agresión militar directa, lo mismo que profundizar nuestra solidaridad con nuestros hermanos venezolanos. No podemos permitir que Colombia sea utilizada como cabeza de playa para agredir la patria del libertador Simón Bolívar como lo viene cocinando Estados Unidos con la complicidad pusilánime de la clase dirigente colombiana, al instalar en este país siete bases militares gringas con el aval del entonces presidente Álvaro Uribe Vélez. Hay que entrelazar los brazos de fraternidad entre el pueblo colombiano y venezolano. Ya Marx lo dijo: “Obreros de todos los países, unidos”.