Sábado, 22 Noviembre 2014 |

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Francisco Toloza, entre la miel y el universo de la represión en Colombia

Las acciones cometidas por el gobierno de Santos por un lado, ejercen una miel endulzante, desde su discurso público de la Paz y por otra, impone y extiende su modelo represor ante la construcción popular y política de los sectores sociales.


 
Politólogo, con especialización en sociología, actualmente cursa un Doctorado en Estudios políticos en la ciudad de Buenos Aires- (Argentina). Miembro de la Junta Patriótica Nacional de la Marcha Patriótica.


El Profesor Toloza, se ha desempeñado como  catedrático  en el tema de la historia y el conflicto en  Colombia. Su trabajo, está dirigido sobre  el análisis sobre el  conflicto político en Colombia. Como gran pensador, contribuyó a la cátedra de Eduardo Umaña Mendoza y  ha desarrollado diversas cátedras en análisis  político y sociología.


El profesor Toloza, es imputado de “rebelión agravada”, quiere decir  una imputación supremamente grave sustentada desde el poder  constitucional colombiano y el modelo represor  del presidente Juan Manuel Santos.[1] Lo más ignominioso, es que mientras se traza  un proceso de paz legitimado a través de unos acuerdos por los movimientos insurgentes: FARC-EP y la apertura de diálogo por parte del  Ejército de Liberación Nacional ELN, el Estado colombiano  a través de sus instituciones militares y judiciales  ejecuta todo un modelo de represión.


En este  giro, se ve afectada toda legitimidad de pensamiento crítico, la participación política de ciudadanos, los líderes campesinos, los sindicalistas, los   indígenas y afros que reclaman  la Paz para Colombia ..


Cabría- preguntarse: ¿Qué costo  debe  librar el  proceso de Paz?  ¿Qué  mecanismos de  legitimización  deben trazarse,  para que los sectores económicos   y políticos  permitan  una verdadera  viabilidad de  participación política ciudadana? Ante ello, - es preocupante como la captura,  detención y encarcelamiento del profesor Francisco Toloza, es completamente incoherente en medio de un  proceso de Paz.


Es claro entender, que  una cosa es lo que se decrete y se acuerde en  un proceso de Paz y otra cosa, muy distinta lo que Estado  colombiano legitima a través de sus instituciones. En Colombia el diálogo de la Paz, expresa una realidad  y  los poderes  constitucionales de Juan Manuel Santos establecen otra.  – ¿Son  lenguajes  distintos’? –por  un lado, aparece un lenguaje de contexto,  de Paz en las implicaciones del poder,  y otro, muy distinto, lo que se busca con la  legitimación democrática sobre el mandato de participación popular hacia el encuentro de la Paz.


Las acciones cometidas por el gobierno de Santos por un lado,  ejercen una miel endulzante, desde su discurso público de la Paz y por otra,   impone y extiende  su modelo represor ante la construcción popular y política de los sectores sociales. Sin duda, en el proceso de paz,  las  palabras y los actos son una realidad y no deben separarse.  Estas  no se emplean para velar intenciones sino para descubrir relaciones  políticas y nuevas realidades.  .  


El actual presidente, parece  sordo y  parece negociando  una “Feria de Paz”- Qué negocia? ¿Qué acuerda? -¿Qué promete y divulga? -Mientras sus instituciones extienden un modelo represor, grupos de paramilitares hacen  y deshacen en territorios de propósitos económicos. La captura e imputación de cargos del profesor Toloza y,  en otra hora del profesor   Miguel Ángel Beltrán, Fredy Julián Cortez, como las judializaciones de líderes campesinos, estudiantes universitarios,  asesinatos cometidos a líderes de movimientos populares, amenazas y asesinatos  a sindicalistas y campesinos, nos habla de la incongruencia y del solapamiento  de las instituciones sobre las garantías de una verdadera Paz en la cabeza del presidente Juan Manuel Santos. Ante esto-


-¿Existen verdaderamente garantías  de participación, no solo para los movimientos insurgentes, sino para la participación popular de toda una sociedad?


Es comprensible –la responsabilidad y la garantía del proceso de Paz, que bajo un lenguaje decidido toma su tiempo. Son lenguajes de dimensiones  multilaterales  para llegar a ese habitáculo político y constructor,  generado  desde una sociedad. La Paz es una apuesta democrática que parte y reclama  un pueblo bajo la guerra, la represión y  la indiferencia de  una clase política  recalcitrante, llena de atavismos conservadores y  propósitos económicos.  Ante esto cabe preguntarse  -¿Colombia aún subyace, en una  continuidad  anacrónica?  -¿Cuál es el verdadero  mecanismo de acción democrática del Estado  en Colombia, donde,  aún están conformados grupos de  paramilitares?
La detención y el encarcelamiento del profesor Francisco Javier Toloza  - como los asesinatos a líderes, los prisioneros políticos, la persecución y las amenazas  a integrantes de diversos sectores de lucha popular, genera un debate abierto sobre la importancia de los cambios reales y estructurales que se deben generar por parte del Estado Colombiano. El pueblo está llamado y  necesariamente a una  rebelión popular. Una  rebelión que engendre un poder fuerte,  bajo una forma eficaz  y activa, mediante las voces claras del movimiento social y popular: el   tema de las transnacionales, la mega-minería, la privatización de los páramos,  las concesiones a las transnacionales del territorio, la violación de los derechos humanos, la desaparición de jóvenes y  la mal lograda política  pública,  temas  que están aún por resolver y luchar. -Cabria una pregunta- Juan Manuel Santos en medio de su discurso almibarado, permanece aún bajo el modelo  represor, autoritario, sectario  que otrora, se ejecutó bajo las andadas del criminal Álvaro Uribe Vélez-‘?- ¿ Será que Colombia aún  permanece bajo las sombras del terror? O por el contrario,  las  voces  marchan sobre la fuerza y la inteligencia, esto es, bajo la fuerza de un tiempo unido, inconforme, diverso que ruge para levantarse...



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El proceso de paz con las Farc atraviesa por un muy mal momento tras la retención del general Rubén Darío Álzate. El padre Javier Giraldo, activista de los derechos humanos quien hace parte de la Comisión Histórica, señaló un par de detalles que el país debe tener presente en este escollo.

Por: El Día
Publicación: Sábado, 22 Noviembre 2014 01:39