Conflicto armado
Typography

(Extractos) Entrevista con Francisco Etxeberria, antropólogo forense, quien analizó los desafíos de la búsqueda de más de 80.000 desaparecidos en Colombia, durante el seminario internacional “Forensic Tech” que se llevó a cabo en la Universidad Externado.



SEMANA.: ¿Cuál es el momento más duro en el oficio de un forense?

Francisco Etxeberria (F.E): Cuando tiene que desvestir el cadáver para hacer autopsia (…)

SEMANA.: ¿Los forenses siempre trabajan con conflictos humanos?

F. E.: Sí, este es un proceso en el que siempre hay discrepancias y dadas las circunstancias siempre vas a quedar mal con alguien. Nosotros estamos acostumbrados a que la búsqueda de la verdad es un ejercicio tendencial y aproximativo. Casi nunca completo porque buscar la verdad absoluta en los conflictos humanos es imposible.

SEMANA.: Incluso, en el caso colombiano...

F. E.: Así es, se trata de un ejercicio de aproximación. Hay más de un tercio de los desaparecidos que no se encontrarán nunca porque tienen limitaciones. No todo se podrá resolver desde el plano científico o técnico. Hay otra parte clave que es la gestión administrativa del proceso: pararse delante del familiar, mirarlo a los ojos, escucharla en nombre del Estado y preguntarle: ¿usted qué tiene para decir? Su relato hace parte del patrimonio histórico, cultural y mental de Colombia.

SEMANA.: Con el caso de Catalina Muñoz, la mujer que encontraron en Valencia, ustedes vivieron un fenómeno similar que se replica en Colombia donde se cuenta que cuando la agroindustria en medio del trabajo encuentra restos, suelen cambiarlos de lugar y no reportarlos por miedo a las implicaciones que se derivan con el hallazgo...

F. E.: A medida que uno avanza en estos asuntos, los desánimos se incorporan. Nosotros hemos estado varias veces en el Sahara, que fue una provincia española, investigando una serie de crímenes. Nos decían que no valía la pena, que como era una zona de desierto el ADN no se iba a preservar, que íbamos a fracasar. Sin embargo, se demostró todo lo contrario. Los identificamos a todos, fue un éxito el trabajo. Hay que mantener los esfuerzos por buscar aunque no se encuentre.

Colombia pasará por muchos fracasos dada la topografía de su territorio. Pero eso no importa, las familias tienen que ver que se está haciendo algo. En este caso de Valencia nos dijeron: se vació todo. Ahí no queda nada. Se echó tierra, se creó un parque encima. Y mira, ¿qué pasó? encontramos una mujer que había sido fusilada con el recuerdo de su hijo.

SEMANA.: Por lo que usted cuenta, la búsqueda de desaparecidos y su identificación tomará décadas...

F. E.: Es imposible ponerse un plazo, entre otras cosas por el número de casos. Eso es lo que a mí más me impresiona de Colombia. Van a haber errores, discrepancias, eso es lo normal. Este es un tema difícil en el que estamos aprendiendo todos. Tampoco se trata decir que hay que montar otro laboratorio de genética. No, ustedes tienen laboratorios de genética acreditados. Ahora, el reto es tan enorme y difícil que no se deben crear falsas expectativas: En Colombia ni se van a encontrar todas las fosas comunes, ni se van a identificar a todos los que realmente se lo merecen (…)

SEMANA.: ¿Pero sí toda la institucionalidad trabaja para cumplir esa meta?

F. E.: Hay muchas limitaciones, no en vano los criminales trataron de ocultar los crímenes en lugares que son inaccesibles. De tal manera cada que se localice un caso y se identifique a alguien es como si se lograra algo de los demás. ¿Quiénes son los demás? esos a los que nunca se llegará. Así como en muchas guerras se han construido homenajes a soldados desconocidos, lamentablemente acá tendrán que seguir haciendo homenajes a perpetuidad al no identificado. Los criminales han evolucionado y saben que si estropean las huellas dactilares retrasan el proceso. Por eso encontrarán muchas víctimas sin sus dedos o manos. Con el ADN ese problema quedó resuelto. Sin embargo, ellos optaron por las incineraciones y así no dejan ningún rastro.

SEMANA.: ¿Pero los avances tecnológicos no son suficientes para hacer la identificación en circunstancias tan extremas?

F. E.: No siempre. Hoy es más fácil extraer ADN de evidencias muy degradadas. Hoy se puede buscar entre los familiares candidatos con los cuales hacer el cotejo y expresarlo con resultados satisfactorios desde el punto de vista matemático, estadístico. En eso se ha avanzado un montón. Colombia domina todo eso (…)

SEMANA.: ¿Qué tanto cambia el concepto de una fosa por continente?

F. E.: Las diferencias son hasta regionales y locales. De hecho, muy ajustadas a criterios personales de los victimarios. Hay unos que creen que con la cal se destruyen los cadáveres y la usan. Otros, que creen que no tiene sentido. Nosotros en España hemos ido más que a buscar muertos, a buscar cal. Cuando encontramos la cal, hemos dado con la fosa. Ahora, que fenómeno estamos viendo: los que han sido arrogados a los ríos, mares o incluso incinerados, muy difícilmente se podrán encontrar e identificar (…)

SEMANA.: ¿En qué escenario se encuentra Colombia comparado con el escenario internacional?

F. E.: Si comparamos este nuevo escenario con una visita que realicé a la Universidad Nacional hace unos años se ha asentado la necesidad por pura supervivencia e higiene democrática de poner a funcionar todo. El problema ha dejado de ser una cuestión individual para ser un problema colectivo. El derecho a conocer la verdad ya no solamente pertenece a aquellas familias que se convirtieron en víctimas.

SEMANA.: ¿Qué falencias ve?

F. E.: Ustedes tienen muchos actores. Dado que el Estado no ha hecho lo que tenía que hacer han surgido muchas entidades que tienen que ver con la búsqueda de desaparecidos. Sin embargo, no están coordinadas. Pero lo que son los medios humanos y técnicos, Colombia los tiene (…)

SEMANA.: Pero esas fallas las resuelve la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas que hace parte del Sistema Integral de Justicia, Verdad, Reparación y no Repetición...

F. E.: Sí y hay que entender que este será un proceso a perpetuidad que se convertirá en parte de la administración del Estado. Ya no será como con la Fiscalía que estaba a cargo de la búsqueda de desaparecidos y otros casos más. Ni como el Instituto de Medicina Legal que atendía la totalidad de incidentes en materia forense.

SEMANA.: Usted es uno de los que ha juntado más pruebas contra las prácticas que se usaron en la dictadura de Franco. Sin embargo, apenas el 20 de noviembre de 2002 se dio la primera condena. Usted ha sido muy crítico con el papel de la justicia en su trabajo, ¿ve como una ventaja que la UBPD tenga un carácter extrajudicial?

F. E.: La administración de justicia exige unas garantías que son reconocidas universalmente. Esa, sin embargo, es una maquinaria fría. No sirve para procesos como el que tiene Colombia. Todo lo que genere el sistema integral tendrá una utilidad en el ámbito penal, pero es imposible resolverlo solo por esa vía en la que los familiares suelen quedar marginados.

Chile nos demostró que si los familiares de las víctimas no quedan en el núcleo de la atención, fracasan. Ahora, la verdad se puede obtener sin que el proceso esté judicializado. En España el fenómeno surgió 80 años después.

Hoy generaciones de hijos y nietos se preguntan: ¿cómo así que mi padre fue expulsado de España y terminó en fue a un campo de concentración alemán? De esos que he oído hablar en los que murieron judíos y gitanos. ¿Cómo es eso que más de 4.000 españoles murieron allá? A esas familias hoy no sirve darles el nombre y el apellido de los desaparecidos. No quieren datos, quieren saber cómo fue, la historia concreta.

SEMANA.: ¿Cambiar justicia por verdad?

F. E.: Para algunas personas esto es insuficiente porque es cambiar justicia por verdad, como ocurrió en España, y lo interpretan como dejar impunes los hechos. Pero en Chile y Argentina, por ejemplo, antes de que el proceso fuera judicializado se llevaron a cabo este tipo de procesos en Comisiones de la Verdad. Luego, llegó la justicia.

SEMANA.: ¿Tal como ocurrió con el crimen de Víctor Jara?

F. E.: Ahí la decisión del gobierno Bachelet fue indiscutible. Yo empecé como observador internacional y luego como perito. Sabíamos quiénes eran los autores y de alguna forma qué había ocurrido. La exhumación, sin embargo, fue interesante porque parecía que transitábamos de una leyenda que no se discutía en Chile. Fue algo similar a lo que ocurre en España con quienes dicen que Franco no era malo, que nos salvó del comunismo (…)

SEMANA.: ¿Qué lección le deja el trabajo con las víctimas?

F. E.: En mi caso, mis alumnos suelen llegar atraídos por los problemas técnicos o científicos. Pueden ser expertos en ADN mitocondrial, pero esa es una cuestión técnica que una vez aprendida no se olvida. Lo interesante es escuchar a las víctimas, lo que piensan y lo que tiene qué decir. Eso es lo que más atrapa.

Cuando te dicen nuestra vida hubiese sido completamente distinta sino no hubieran matado a nuestro padre, que pena que no estén vivos nuestros familiares para ver este momento en que lo estamos recuperando, es demoledor. Pero mucho también dicen: este es el momento más importante de mi vida porque tengo que dejar resuelto un asunto en familiar que estaba sin resolver y que ya no dejo como herencia incómoda para los demás.

Fuente:
https://www.semana.com/nacion/articulo/francisco-etxeberria-hablo-con-semana-sobre-la-desaparicion-forzada-en-colombia/630531