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El día lunes 27 de julio culmina sus recorridos la misión humanitaria por la vida y la paz de los llanos orientales y la Orinoquía, la cual tiene como  objetivo fundamental el acompañamiento  y documentación de todas la denuncias de violación de Derechos Humanos en el marco de las operativos de erradicación forzada desarrollados por las autoridades.



De la  misión humanitaria por la vida y la paz hacen parte organismos no gubernamentales, Movimientos religiosos, organizaciones sociales,  defensores de los Derechos Humanos, entre los cuales se destacan la Asociación Nacional De Zonas De Reserva Campesina (ANZORC);  Corporación Claretiana Norman Pérez Bello; Comisión Intereclesial de Justicia y Paz; la Federación Fensuagro-Cut; Corporación Humanidad Vigente;  CEPAL,  Benposta; Nación de Muchachos; Comunidades de Fe - Teusaquillo Territorio de Paz; entre otras. Comenzaron los recorridos el sábado 18 de julio en los municipios de: San José del Guaviare, Macarena, Vista Hermosa, Mesetas y Uribe. Cuentan en esas visitas con todos los protocolos de bioseguridad. Así mismo entregan donaciones a las juntas de acción comunal de los siguientes insumos: tapabocas, antibacterial y alcohol.

La misión promueve y divulga sus informaciones en las redes sociales a través de las etiquetas #ErradicaciónForzadaNoSolucionaNada  y #MisiónHumanitariaPorlaVidayPaz

Aidé Moreno, de la dirección nacional de la Federación agraria Fensuagro -Cut explica que hay una evidente situación muy delicada y compleja en las comunidades y en los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación ETCR que han sido visitados en las áreas de la frontera entre los departamentos de Meta y Guaviare, ya que allí  persisten los reclamos al Gobierno Nacional  por la lentitud en la implementación del Acuerdo de Paz y el punto 4 del mismo que establece la sustitución de cultivos de uso ilícito mediante el  Plan Nacional Integral de Sustitución de Cultivos Ilícitos (PNIS); También se denuncia que en la región los líderes sociales trabajan bajo las amenazas contra su vida. Igualmente la problemática vinculada con parques nacionales, la inmensa deforestación existente en la zona, especialmente en la vía que conduce de La Macarena a Santo Domingo por parte de ganaderos y terratenientes.

Los integrantes de la misión humanitaria por la vida y La Paz toman atenta nota del abandono impresionante de parte del Estado hacia estas comunidades que pareciera que no hacen parte de la República de Colombia. “No hay voluntad política por parte de las autoridades en todos sus niveles para resolver estas problemáticas sociales que no son de ahora", asegura un vocero campesino de la zona contactado por este reportero.

Finalmente hacen reclamos por la no implementación de lo acordado con las extintas FARC en La Habana y los proyectos de los excombatientes reincorporados en la zona. Con fuerza denuncian persecución contra periodistas y reporteros comunitarios y alternativos de estas comunidades por parte de elementos de la fuerza pública, con el fin de impedir que se divulguen estas situaciones ante el país y el mundo. La situación más aberrante que está siendo documentada por la misión son las reiteradas denuncias relacionadas con trece casos de violaciones y abusos contra menores de edad presentados en los días recientes.