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El Canciller cubano Bruno Rodríguez rechazó las falaces declaraciones de Donald Trump durante su visita este viernes a la Florida (EEUU) y señaló:



«En su oportunismo electoral no explica cómo la eliminación de los viajes e intercambios, el ataque a las familias cubanas y el endurecimiento brutal del bloqueo ayudan al Pueblo de Cuba»

El magnate viajó a la Florida para hacer retumbar los tambores de la guerra e hizo alarde del uso que le dio a los casi 2,5 billones de dólares utilizados para “reconstruir” el ejército de EEUU.

¿Cuántos de los más de 130.000 estadounidenses fallecidos a causa de la Covid-19 pudieron haberse salvado con una mínima parte de ese dinero?

En una demostración que deja mucho que pensar visitó el centro religioso “Doral Jesus Worship Center”, conocido por sus vínculos con el ataque terrorista contra la Embajada de Cuba en Washington, el 30 de abril.

Entre tanto, usando los medios de comunicación a su servicio, sigue queriendo hacer creer al mundo que EEUU es una “víctima inocente” que “lucha contra el terrorismo”

Por eso acusaron a Cuba de «no cooperar lo suficiente con el combate al terrorismo» desconociendo la clara posición fijada una y mil veces por Cuba, contra ese flagelo.

La peligrosa actitud estadounidense, unida a la impunidad flagrante con que reaccionan a la violencia de Estado, pueden estimular el regreso de aquellos tiempos en que grupos terroristas hacían declaraciones públicas adjudicándose o anunciando los actos criminales que cometerían.

En agosto de 1976, por ejemplo, en un periódico de Miami los terroristas narraron cómo volaron un auto frente a la Embajada cubana en Colombia, y destruyeron las oficinas de Air Panamá. «Muy pronto atacaremos aeronaves en vuelo», preconizaron, y seis semanas después una bomba estalló un avión de Cubana de Aviación sobre Barbados, matando 76 personas, 57 cubanos, 11 guyaneses y cinco funcionarios culturales coreanos.

Luis Posada Carriles, quien dijo a una periodista “pusimos la bomba ¿y qué?”, fue detenido en Venezuela, y escapó de la cárcel ayudado por agentes de la CIA, para posteriormente pasearse tranquilamente por las calles de Miami. EEUU se negó a extraditarlo para ser juzgado, alegando que "podría ser torturado".

Los ataques contra las misiones diplomáticas cubanas comenzaron desde el inicio del triunfo de la Revolución. El siguiente es un recuento pequeño:

El 5 de junio de 1959 fue atacada la Embajada de Cuba en Santo Domingo, República Dominicana y agredidos dos diplomáticos, el 8 de junio fue herido de gravedad el chofer del embajador cubano en Haití y el 4 de julio fue herido en un atentado el cónsul de Cuba en Miami.

En 1960, terroristas dispararon contra las embajadas de la isla en Venezuela (27 de mayo), Costa Rica (19 de marzo), Panamá (19 de abril), Ecuador (20 de mayo) y lanzaron explosivos contra la embajada de Cuba en México (29 de junio).

Ese mismo año tirotearon la embajada en Colombia (11 de agosto), atacaron la embajada en Bolivia (5 de septiembre), asaltaron la sede diplomática en Uruguay (22 de octubre), y atacaron la embajada cubana en Panamá en 3 ocasiones (24 y 30 de octubre, y 20 de diciembre).

Las agresiones continuaron cada año y el 12 de febrero de 1976 fue lanzado un artefacto explosivo contra la Embajada de Cuba en Bogotá, (Colombia) y dos funcionarios cubanos murieron al estallar un artefacto explosivo de alto poder en la Embajada de Cuba en Lisboa, Portugal, el 22 de abril. Ese mismo año, el 12 de noviembre explotaron una bomba en la sede diplomática en Bogotá.

El 22 de febrero de 1977, explotaron artefactos explosivos en la residencia del Agregado Militar de Cuba en Perú, el 10 de abril fue nuevamente tiroteada la embajada de Cuba en Venezuela y el 2 de diciembre de 1978 hirieron al ministro-consejero de la embajada de Cuba en Colombia.

La lista de ataques es mucho más larga, y siempre, los terroristas han sido protegidos por EEUU.

La agencia central de inteligencia (CIA por sus siglas en inglés) les ha suministrado armas y entrenamiento, y el FBI a pesar de conocer sus actividades criminales, les ha dejado en la impunidad.

Esto es lo que narra la película “La red avispa” y desde que Netflix decidió estrenarla el pasado 19 de junio, en Miami, quienes dicen ser “luchadores por la libertad y la democracia en Cuba” han amenazado con quemar los cines, si se atreven a exhibirla, y recogen firmas para exigir a Netflix retirar el filme.

El mayor valor de la película, que tiene grandes vacíos e inconsistencias, es que narra algunos hechos reales de los cuales tuvieron conocimiento las autoridades de EEUU, que luego de ser informadas de los planes terroristas que se preparaban en Miami, en lugar de detener a los criminales, capturaron y llevaron a juicio a quienes se habían infiltrado para conocer sus actividades y prevenir actos terroristas.

El más reciente atentado contra una Embajada Cubana ocurrió en Washington, el 30 de abril y la prensa al servicio del imperialismo le dio muy poco despliegue informativo, lo que no habría sucedido si la Embajada atacada hubiese sido por ejemplo, la de Francia o Inglaterra.

Transcurridos más de 2 meses el Gobierno norteamericano no se ha pronunciado, ni mucho menos ha rechazado el ataque terrorista ejecutado con un fusil de asalto, por un individuo que acudía a la iglesia "Doral Jesus Worship Center", asociada a la incitación a la violencia y desde donde habló Trump, para demostrar su apoyo a los terroristas.

Durante su visita a Miami no podía faltar el discurso agresivo contra Cuba, Nicaragua y Venezuela, y la remembranza de las “hazañas” del imperialismo contra los Pueblos de esas naciones, para impedir que dispongan de alimentos, medicinas, gasolina y otros elementos indispensables para la vida.

Sin duda EEUU además de mantener un criminal bloqueo, ha sido patrocinador del terrorismo durante 60 años contra el Pueblo Cubano, al que mentirosamente dice apoyar y defender.

Gráfica.-  Canciller de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla. Foto: EFE