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Hace unos días se conoció un mapa del mundo que fue presentado en un PowerPoint en una reunión interna de la empresa austriaca Red Bull. Un funcionario de los Estados Unidos perteneciente a esa empresa expuso dicho mapa, cuya novedad estriba en evidenciar sin eufemismos la visión imperialista predominante en ese país.



Red Bull es una empresa austriaca que se ha dedicado a producir bebidas, siendo un conglomerado económico que fue creado por el multimillonario de origen croata Dietrich Mateschitz, un admirador de Donald Trump. Desde la década de 1980 se ha dedicado a vender bebidas energizantes, pero se diversificó hasta tener un equipo de fútbol y otro en la Fórmula 1 del automovilismo.

El mapa en cuestión revela la típica mirada colonial y racista, que durante cinco siglos ha producido saqueo, genocidio y explotación en lo que antes se denominaba Tercer Mundo. Que ese mapa se haya dado a conocer por descuido le confiere una importancia especial, ya que permite entender sin mediaciones la manera como desde EEUU se ve al resto del planeta, en la medida en que no hay el menor esfuerzo por disimular con lenguaje corporativo, hipócrita y comercial, las verdaderas concepciones que caracterizan a la compañía y sus funcionarios.

Sin retoques y sin usar un lenguaje “políticamente correcto” se capta lo que verdadera y recónditamente piensan los funcionarios estadounidenses de esa compañía, visión que puede proyectarse a gran parte de la opinión pública de los EEUU.

Este mapa es similar a otros documentos, elaborados por el puño y letra de funcionarios estadounidenses de alto rango, públicos y privados, en donde sin ambages se nota lo que piensan sobre nuestros paisitos de “mierda”, como nos llaman ciertos analistas y políticos de la primera potencia mundial.

Este mapa recuerda lo acontecido en 1991, cuando el estadounidense Lawrence Summers, por entonces economista-jefe del Banco Mundial, sostuvo en un memorándum interno que los países ricos debían arrojar los desechos contaminantes en los países pobres, porque estos países tenían niveles de contaminación más bajos y como los habitaban miserables y enfermos no habría problema en empobrecerlos y enfermarlos más, pues esa era la suerte que ya soportaban.

Cuando se conoció el memorándum, Summers dijo que pretendía ser irónico y sarcástico, pero que el documento no expresaba lo que pensaba como funcionario del Banco Mundial. Pero sí, precisamente, en ese documento se reflejaba el pensamiento “profundo” de las elites dominantes en el mundo sobre los pobres y la pobreza y se hablaba además sin eufemismos ni medias tintas, como reflejo de una lógica colonial e imperialista, de exportar desechos en forma consciente y criminal hacia las zonas más empobrecidas del planeta, algo que siempre se ha hecho y forma parte del imperialismo ecológico y del racismo ambiental (*)

Algo similar sucede con el mapa que comentamos. El mapa ilustraba un PowerPoint, que fue captado de sopetón, pese a lo cual queda claro lo que dice. Los espacios geográficos aparecen nombrados con apelativos genéricos que descalifican a los habitantes humanos de esos territorios, de este tenor: la India es un “call-center”, China el lugar donde “se hacen nuestras cosas”, África es el sitio del que vienen “los animales del zoológico”, Oriente Medio está plagado de “malhechores” y hacia allá “van las bombas”, el Caribe es la región donde “navegan los cruceros”, Canadá es un “lugar deshabitado”, México y Centroamérica “lavan nuestra ropa”, de Sudamérica “proviene el café”, Rusia es descrito como “comunista”, Japón es señalado por “producir cámaras y televisores”, Australia es el país “Canguro”, la Antártida es mencionada como una zona “Fría” y una masa, que parece ser Groenlandia y el círculo polar Ártico, es mencionada como la tierra de “Papá Noel”.

A Europa se le denomina el lugar de los “coños” (o culos). En cuanto a EEUU dice “Somos el Número 1” (…)

Puede notarse el lenguaje peyorativo y despreciativo de todos los lugares del planeta, incluyendo a Europa, que caracterizan el habla cotidiana de los empresarios y políticos de los EEUU.

Este mapa, como para sopesar la altura moral e intelectual de quienes lo hicieron, replica uno de los memes que se ha difundido con el título “El mundo según los estadounidenses” y del cual existen varias versiones (…)

Estos memes en forma sarcástica fueron hechos para burlarse de la ignorancia arrogante de los poderes dominantes en los EEUU y del sentido común impuesto en ese país sobre su pretendida superioridad respecto a los habitantes de los otros continentes.

Lo interesante es que esos memes burlescos no son producto de la imaginación, sino que expresan en forma realista cómo es el mundo para los poderes dominantes de los EEUU. En este caso, la realidad desborda a la ficción. La lógica que subyace al mapa presentado en la reunión de Red Bull puede catalogarse como una avanzada del progreso en el siglo XXI.

Rememorando el célebre relato del escritor polaco-inglés Josep Konrad de 1896, en el cual los protagonistas europeos en un país de África se pintan a sí mismos como quienes llevan el progreso y la civilización a pueblos salvajes.

Esta idea va a ser ampliada en El corazón de las tinieblas (1899), en el cual se habla de una Sociedad Internacional para la Erradicación de las Costumbres Salvajes, cuyos funcionarios (similares al estadounidense del mapa comentado) hacían estudios (como los que hoy hacen los funcionarios del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la USAID y ciertas ONG “humanitarias”) en los que “Empezaban argumentando que nosotros, los blancos, gracias al estadio de desarrollo que habíamos alcanzado, debíamos por ‘fuerza aparecer (ante los salvajes) bajo el aspecto de seres sobrenaturales; nos acercamos a ellos con el aura prodigiosa de una deidad’, y cosas por el estilo. ‘Con el mero ejercicio de nuestra voluntad podemos ejercer un poder benéfico prácticamente ilimitado’, etcétera, etcétera”.

Son estos funcionarios coloniales los que anuncian “el cambio, la conquista, el comercio, las masacres, las bendiciones” y cuyo lema principal, que guía sus acciones civilizatorias en las zonas colonizadas es escueto: “Exterminad a todos los barbaros” (1)

Ese era el lema europeo a finales del siglo XIX, que sintetiza la expansión imperialista y el reparto del mundo entre potencias del viejo continente, las cuales terminaran en terribles masacres, a nombre del indetenible progreso, como la de los habitantes del Congo, 10 millones de los cuales fueron aplastados por las tropas del rey belga Leopoldo II entre 1885 y 1908.

Esa es la avanzada del progreso que denunciaba Joseph Konrad, la misma avanzada que ha heredado de los europeos su principal hijo natural, los EEUU y que en pleno siglo XXI genera masacres y genocidios en gran parte del mundo, como lo atestiguan los casos de Irak, Afganistán, Libia entre los más actuales, con su interminable cortejo de destrucción y muerte.

Detrás de la imposición de la “civilización estadunidense” se encuentran los “intelectuales” y empresarios, como el autor o autores del mapa al que hacemos alusión, y se constituyen en los “tanques pensantes” del imperialismo que parten del prejuicio, para ellos una verdad indiscutible, que los EEUU, como lo dijo esa criminal de guerra que es Madeleine Albright, es la “única nación imprescindible”.

Por si hubiese dudas de lo que estamos diciendo, es bueno recordar que el empresario capitalista que hoy oficia como presidente de los EEUU, superando incluso al ignorante Georges Bush junior, ve al mundo como una serie de fichas que se pueden quitar y poner, vender y destruir, porque sus habitantes no importan o sencillamente no existen.

Al respecto valga recordar sus ofertas de comprar a Groenlandia, o de vender a Puerto Rico luego que el huracán María arrasara con la isla, cuando preguntó a sus funcionarios subalternos: “¿Podemos vender la isla? ¿o deshacernos de ese activo?”.

En el mismo sentido, sobresalen por su supina ignorancia su afirmación de que “Venezuela es parte de los Estados Unidos” y por eso se arroga el derecho de arrasarla y destruirla.

Estos son solo algunos ejemplos contemporáneos que demuestran que la mirada imperialista del mundo no solo es demencial, como lo comprueba el mapa que ha servido para escribir este artículo, sino criminal y genocida. No otra cosa podía esperarse del poder imperialista que se considera como la avanzada del progreso en el siglo XXI.

Bogotá, julio 22 de 2020

Nota:
(1). Joseph Konrad, “El corazón de las tinieblas”, en Narrativa breve completa, Sexto Piso, Madrid, 2015, pp. 314-315 y 342

(*) El infame reporte SUMMERS: ejemplo de imperialismo ecológico y de racismo ambiental

Fecha: 12 de diciembre 1991.

A: Distribución.

FR: Lawrence H. Summers.

Tema: GEP Industrias 'Sucias': Sólo entre nosotros, ¿no debería el Banco Mundial incentivar la migración de industrias sucias a los PSD [países subdesarrollados]?

Puedo pensar en tres razones: 1) Las mediciones de los costos de la contaminación insalubre depende de la merma de los ingresos no percibidos por causa de la mayor morbilidad y mortalidad. Desde este punto de vista una cantidad dada de contaminación insalubre debería hacerse en el país con el menor costo, que será el país con los salarios más bajos. Creo que la lógica económica detrás del vertido de una carga de basura tóxica en el país de menor salario es impecable, y debemos hacernos cargo de eso.

2) Es factible que los costos de la contaminación sean no lineales dado que los incrementos iniciales de contaminación probablemente tienen un costo muy bajo. Siempre he pensado que los países menos poblados de África están en gran medida SUB-contaminados, la calidad del aire probablemente es extremadamente e ineficientemente baja en comparación con Los Ángeles o México DF. Sólo los hechos lamentables de que tanta contaminación es generada por las industrias no relocalizables (transporte, generación eléctrica) y que los costos unitarios de transporte de los residuos sólidos son tan altos, impiden el intercambio, benéfico para el mundo, de contaminación aérea y de residuos.

3) La demanda por un medio ambiente limpio debido a razones estéticas y de salud probablemente tenga una elasticidad-renta muy alta. La preocupación por un agente que causa un cambio de uno en un millón en las posibilidades de cáncer de próstata obviamente va a ser mucho más alta en un país donde las personas sobreviven para llegar a tener cáncer prostático, que en un país donde la mortalidad infantil de menores de 5 años es de 200 por mil.

Además, gran parte de la preocupación por la descarga atmosférica industrial concierne a las partículas que obstaculizan la visibilidad. Estas descargas pueden tener un muy pequeño impacto directo para la salud. Claramente, el comercio de bienes que representan las preocupaciones estéticas por contaminación podría mejorar el bienestar. Mientras que la producción es móvil el consumo de aire saludable es no comercializable. El problema con los argumentos en contra de todas estas propuestas para más contaminación en los países subdesarrollados (derechos intrínsecos a ciertos bienes, razones morales, preocupaciones sociales, falta de mercados adecuados, etc.) podrían ser invertidos y usados más o menos efectivamente contra cualquier propuesta del Banco para la liberalización. Lawrence Summers.

“Se hablaba por extenso de los derechos y obligaciones de la civilización, de lo sagrado de la obra civilizadora, y se ensalzaban los méritos de los hombres que se encargarían de llevar la luz, la fe y el comercio hasta los más ignotos rincones de la tierra. (…) (H)abía que matar a todos los negros para que aquel país fuese habitable”. Joseph Conrad, “Una avanzada del progreso”, en Narrativa breve completa, Sexto Piso, Madrid, 2015, pp. 65 y 79.

Tomado de rebelion.org