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El 30 de julio es día de duelo nacional en Cuba. En esa fecha, cada año, las calles de Santiago se llenan en una peregrinación masiva, en la que caen desde los balcones pétalos de rosas, y el pueblo camina en silencio hacia el cementerio de Santa Ifigenia. Se recuerda así la reacción popular con que la ciudad, casi en pleno, respondió en 1957 al asesinato de los jóvenes Frank País y Raúl Pujol por la policía de Fulgencio Batista, y de todos los que como ellos fueron víctimas de la tiranía.



Al hijo de Luis Haza, uno de los asesinos de Frank País, quien recibió 22 balazos a sangre fría, escogió Trump para tocar el violín, que desafinó las notas del himno nacional estadounidense, y -en un teatro que lleva el nombre de Manuel Artime, uno de los invasores que, a órdenes de la CIA fueron derrotados en Playa Girón, prometió lo mismo que ya el mundo entero reconoce, está condenado al fracaso.

El público -en su mayoría ancianos miamenses que hace décadas no ponen un pie en Cuba- gritaba “USA, USA”, mientras el Presidente anunciaba que los ciudadanos del “país de las libertades” seguirán teniendo prohibido hacer turismo en Cuba, y si aun así viajan a la Isla deberán hacerlo en grupo, y con una bitácora detallada y auditable, de modo se pueda controlar si cumplen con la misión que su gobierno les encarga: ayudar a derrocar al “régimen”, que se ha ocupado de que jamás vuelvan a ocurrir en la Isla crímenes como los del 30 de julio de 1957.

El mismo Presidente que hace menos de un mes firmó un contrato por cien mil millones dólares en venta de armas a la monarquía de Arabia Saudita, en guerra contra el Pueblo de Yemen, firmaba otro ante quienes han practicado el terrorismo, ¿el objetivo?: “evitar que llegue un solo centavo estadounidense a las Fuerzas Armadas de la República de Cuba”.

Pero la retórica no puede encubrir una realidad: 73% de los estadounidenses y 80% de los cubanoamericanos apoyan el fin del bloqueo a Cuba, y sus anuncios de este viernes no harán sino aumentar ese rechazo.

Los primeros resultados del show de Trump en Miami ya están a la vista en Cuba: Se habla más de política y en las redes sociales muchos jóvenes, que no suelen aludir a esos temas, manifiestan su indignación con el discurso del Presidente norteamericano. Desde los tiempos del secuestro del niño Elián González los cubanos no habían recibido una imagen tan clara del “Jurassic Park”, que mandaría en Cuba si no hubiera Revolución.

“A remover, derribar, destruir el sistema colonialista que aún impera, barrer con la burocracia, eliminar los mecanismos superfluos, extraer los verdaderos valores e implantar, de acuerdo con las particularidades de nuestra idiosincrasia, las modernas corrientes filosóficas que imperan actualmente en el mundo; aspiramos no a poner parches para salir del paso, sino a planear concienzuda y responsablemente la Patria Nueva” había invitado Frank País.

El más heroico y destacado combatiente de Santiago de Cuba, líder del Movimiento 26 de Julio, quien trabajó incansablemente para ayudar a los combatientes en la Sierra Maestra, y extender la lucha  revolucionaria por todo el país.

Sabiéndose perseguido y en inminente peligro, a Haydeé Santamaría le había escrito que solo le pedía a la vida que le diera un mes, para poder dejar bien organizado el abastecimiento de hombres, armas y medios materiales para Fidel y su Ejército Revolucionario.

Además de sus grandes responsabilidades en la lucha contra la tiranía, deseaba contraer matrimonio con su querido amor, América Domitro Terlebauca, por lo cual en esos días, se estaba preparando la boda en la clandestinidad, con la ayuda de otras valerosas combatientes como Graciela Aguiar, quien aquel 30 de julio acompañaba a América en la compra de algunas prendas para el ajuar.

Esa tarde el conocido asesino Teniente Coronel José María Salas Cañizares, apodado “Masacre” por el asesinato de otros revolucionarios, había cercado la zona donde estaban, les detuvieron y condujeron al Callejón del Muro donde los sentaron en un jeep.

Allí llegó lo peor de la dictadura en Santiago: el Capitán Luis Bonifacio Haza (padre del ahora violinista), los Tenientes Ortiz y Garay, y con ellos el traidor Luis Mariano Randich

Estaban Frank y Pujol en el jeep parqueado en San Germán y el Callejón del Muro cuando llegó Salas Cañizares vociferando, y amenazando con su carabina M-2 con la culata recortada. Randich se acercó al jeep y miró a Frank, le quitó los anteojos oscuros y al reconocerlo le dijo a Salas: ‘¡Coronel, este es Frank País!… ¡Este es Frank País, Coronel!’

Al oír esto Salas fue al jeep y agarró a Frank por la camisa vociferando palabras obscena,s y con la culata del M-2 lo golpeó en el pecho. Frank fue a dar contra la pared de enfrente.

Raúl se bajó del jeep y le gritó a Salas que no lo golpeara y le llamó cobarde. Los matones escoltas de Salas golpearon brutalmente a Pujol, que cayó inconsciente en la acera de la Calle San Germán, adonde fue Salas y le ametralló toda la espalda con una ráfaga larga. Se volteó para donde estaba Frank y le tiró los últimos proyectiles que le quedaban y mientras colocaba otro cargador le ordenó a los demás asesinos que le dispararan a Frank, quien cayó boca abajo al recibir los múltiples impactos. Volvió Salas sobre sus pasos hacia el Callejón del Muro y ametralló en el suelo y por la espalda el cuerpo inerte de Frank País. Recibió 22 balazos a sangre fría.

Sin demora se escuchó por la radio CMKC santiaguera:

“El Teniente Coronel Salas Cañizares, supervisor de la Policía Nacional en esta ciudad, declaró a los periodistas que Frank País hizo resistencia al momento de ser detenido y disparó contra él con una pistola 38 que portaba, por lo que tuvo que repeler la agresión. El cadáver de Frank País y de su compañero Raúl Pujol permanecen en el lugar de los hechos a la espera de la correspondiente diligencia judicial.”

Vilma, la heroína de la Sierra y el Llano, pidió que hablaran con Doña Rosario para que les permitiera velar a Frank en casa de América, su novia. “Hagan lo que crean mejor. Frank es de ustedes”. Les contestó la valerosa madre.

En su pecho se colocó un brazalete del 26 de Julio. Y en la madrugada lo vistieron con el uniforme verde olivo, con una escarapela roja y negra con las Tres Estrellas de Comandante en Jefe del Ejército Revolucionario del 26 de Julio.

La Resistencia Cívica y el Frente Cívico de Mujeres Martianas habían convocado esa mañana una manifestación antimperialista, con motivo de la anunciada visita del nuevo Embajador de los EE.UU a Santiago.

Ahora, con los asesinatos de Frank y Pujol, la manifestación se convirtió en una combativa demostración de condena a la dictadura de Batista, fiel aliado del gobierno yankee. Una veintena de ellas fueron vilmente golpeadas y conducidas a los calabozos del cuartel de la Policía Nacional.

Serían como las dos de la tarde cuando salieron los cortejos fúnebres, una inmensa muchedumbre les acompañó. Más de veinte cuadras de compacta población de todas las capas sociales, credos religiosos, militancia revolucionaria y política, color y edades.

Banderas cubanas y del 26 de Julio, flores que caían de todos los balcones, abajos a Batista, Vivas a la Revolución, Libertad o Muerte, el Himno Nacional en la garganta de todo un pueblo que gritaba: ¡Revolución!, ¡Revolución!, ¡Revolución!. ¡Era el reclamo del pueblo santiaguero que aquel 31 de Julio tomó las calles del heroico Santiago de Cuba!

Varios compañeros improvisaron combativos discursos, todos con llamamientos a continuar la lucha hasta la derrota de la oprobiosa tiranía.

Los esbirros temerosos se refugiaron en sus cuarteles.

Los comercios, las fábricas, las empresas, todos los centros de trabajo de Santiago cerraron aquel día, en huelga espontánea como protesta por el vil asesinato de esos hijos tan queridos.

La huelga se fue extendiendo a otros pueblos y ciudades de la provincia oriental, y como una ola se fue propagando a las demás provincias hasta llegar a las puertas de la Habana. Durante casi una semana el pueblo cubano mantuvo la huelga espontáneamente, a pesar de la represión desatada por las Fuerzas Armadas de la dictadura… ¡algo verdaderamente extraordinario!

El Comandante en Jefe del Ejército Revolucionario 26 de Julio, Fidel Castro Ruz, al conocer la noticia de la muerte de Frank País escribió desde la Sierra Maestra:

“¡Que bárbaros! Lo cazaron en la calle cobardemente, valiéndose de todas las ventajas que disfrutan para perseguir a un luchador clandestino.

¡Qué monstruos! No saben la inteligencia, el carácter, la integridad que han asesinado”.

En la calle General Bandera # 226, de Santiago, se encuentra la Casa Museo Frank País García, que todo revolucionario debe visitar. La institución tiene como misión restaurar, documentar y preservar los bienes que atesora, así como promover y divulgar la vida y acción revolucionaria del líder nacional de la lucha clandestina del Movimiento 26 de julio, y su familia.

La casa museo, donde vivieron Frank y su familia, construida en 1893, dada su importancia histórica,  fue declarada Monumento Nacional de Cuba.

De Trump, el asesino en jefe, también podríamos decir: ¡que ignorante, que monstruo, con razón se rodeó de criminales y terroristas, para exaltar a uno de sus hijos!

Gráfica pie de foto.-El pueblo santiaguero acompañó el féretro de Frank País y Raúl Pujol el 31 de julio de 1957. Los esbirros, temerosos, se refugiaron en sus cuarteles.
 
Fuentes
http://www.cubadebate.cu/noticias/2014/08/02/un-testimonio-excepcional-el-dia-que-mataron-a-frank-pais/#.WUT40Wh97IU
http://www.cubadebate.cu/noticias/2017/06/17/el-padre-del-violinista-que-trump-exalto-fue-uno-de-los-asesinos-de-frank-pais/#.WUT5D2h97IV
https://www.ecured.cu/Casa_Museo_Frank_Pa%C3%ADs_Garc%C3%ADa