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Con fines provocadores el gobierno de los Estados Unidos, expulso ayer día 19 de septiembre a dos miembros de la misión diplomática de Cuba ante la Organización de las Naciones Unidas, por supuestamente “desarrollar actividades contra la seguridad nacional de Estados Unidos”, una calumniosa acusación  e injustificada medida, como bien lo señalo el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla desde su cuenta de Twitter y aseverando que esta decisión se  “inscribe en la escalada agresiva de los últimos meses contra la isla”.

 

Mientras que la vocera del Departamento de Estado, Morgan Ortagus, anunciaba en su cuenta de Twitter, que se restringía al cuerpo diplomático cubano acreditado ante la ONU a permanecer en Manhattan, Nueva York zona donde esta ubicada la sede de este organismo internacional, una medida injustificada y que recuerda los negros años de la guerra fría.

La decisión de Washington, con estas inexplicables e irracionales acciones, muestra el grado de desesperación al no contar con éxito en su política exterior hacia Cuba y la que viene aplicando contra Venezuela y Nicaragua, los tres países que según declaraciones del presidente Trump, “sus gobiernos tienen que desaparecer de nuestra región porque en América Latina, no hay espacio para regímenes socialistas”.

También tiene el interés de crear este escándalo diplomático, con personal de la representación cubana en la ONU, en víspera de la presentación del informe del gobierno cubano ante ese organismo, sobre la injustificada  política de cerca de 60 años de bloqueo económico  y ahora con nuevas medidas y sanciones de la administración Trump, como la aplicación del título III de la ilegal ley Helms Burton  y  cuyos resultados no han arrojado éxitos por el rechazo  recibido de  Tribunales europeos, que alegan la imposibilidad  de aplicar leyes  extraterritoriales  a Estados soberanos, que no reconocen su legitimidad.

La intención es crear dudas en el imaginario de la opinión pública, de que Cuba,  representa un peligro para la Seguridad Nacional de los Estados Unidos,  y que sus funcionarios diplomáticos  atentan contra ellas,  todo en el mundo de la especulación y suposiciones y en la fabricación de las Fase Neus (Falsas Noticias),  que los medios al servicio del gobierno estadounidense, se encargan de difundir, llenar hojas  y toneladas de tinta en los periódicos y miles de horas en medios  radiales y televisivas, hasta convertir la mentira,  en una “verdad para la razón pública”.

Cuba no es y no será nunca un peligro para el gobierno de los Estados Unidos, pero mucho menos para su pueblo, hacia el cual el gobierno y el pueblo cubano siempre ha profesado respeto y solidaridad en los momentos que los ha necesitado, como cuando el huracán Katrina atacó el Estado de Luisiana, hace unos años atrás, ofreciendo apoyo con la brigada médica “Henry Reeve” e increíblemente rechazada por el gobierno estadounidense.

No es ni será jamás Cuba una amenaza para los Estados Unidos, es todo lo contrario, ha sido y fueron los gobiernos estadounidenses los que antes del  año 1959, fueron un peligro para nuestro pueblo, al que sometieron a la más cruel explotación por parte de sus grandes empresas,  humillaciones y fueron el apoyo de gobiernos corruptos y dictatoriales, los cuales subordinados a Washington, sumieron al país, en la miseria, el vicio, juego y la prostitución  y  las dictaduras de Gerardo Machado y  Fulgencio Batista, bañaron de sangre y luto al pueblo cubano.

A partir del triunfo de la Revolución Cubana y con la aplicación de las leyes que soberanamente el gobierno, con el apoyo mayoritario del pueblo, se inició la verdadera independencia de nuestro país y con ella se ha logrado grandes avances en educación, salud, deportes, cultura, desarrollo industrial y científico técnico.

Sí hoy Cuba, tiene grandes dificultades económicas, ello no es precisamente porque el modelo socialista sea errado, no, ello es consecuencia de 60 años de bloqueo económico, financiero y comercial contra Cuba, y ahora acrecentado por el gobierno de Donald Trump, y cuyo objetivo es provocar descontento interno e insatisfacciones en la población, considerando que con ello podrán derrotar a la revolución e imponer un gobierno a fines a su políticas neoliberales y subordinado a Estados Unidos,  objetivo que jamás lograran, a diferencia de lo que piensan, con esas medidas imperiales, harán más fuerte y unido al pueblo cubano en defensa de su Revolución y frente a las agresiones, Cuba y su pueblo responderá  Patria o Muerte.

Gráfica.-  Vocera del Departamento de Estados de Estados Unidos, Morgan Ortagus

(*) Periodista, politólogo y analista internacional.
La Habana, Cuba 20 de septiembre de 2019.