ilişkilerinde bir mola olarak değerlendirecekleri alternatifler yerli porno üzerinde duran çiftlerin karşısına internet üzerinde fantezileri xnxx gezinirken haftalık eş değiştirmede aracılık yapan bir swinger brazzers topluluğu çıkar Heyecanla oraya katılıp neler yapıldığını sormak rokettube isteyen çiftler ile aynı anda orada olan diğer çifti yan yana hd porno oturtan swinger müdürü onlara işleyişi anlatır ve bir hafta hd porno boyunca eşlerini değiştirerek zaman geçirmelerini söyler xnxx Adamlar seve seve yataklarına başka bir kadın alıp ateşli ve japon porno dimdik bir sikiş yapacağından emin olsalar da kadınlar hd porno biraz çekimser davranırlar Kadınlar ister istemez kocalarını redtube kıskanıyor olsa da kendileri de hayatlarında ilk kez başka bir brazzers adamda gönüllü şekilde seks yapacak olmanın heyecanını yaşadıklarını xhamster gizleyemezler Fakat bu haftalık eş değiştirme olayını amatör kamera youporn ile çekim yapma zorunlulukları olduğu için daha heyecan verici brazzers bulan kadınlar istişare sonrasında bunu kabul ederler

Nacional
Typography

La historia de las luchas agrarias en Colombia se remonta a mediados de los años 20, cuando los arrendatarios y aparceros empezaron a revelarse contra el sistema de haciendas, que arrastraba el gobierno conservador desde antes de la constitución de 1886.



Fueron miles de campesinos, violentamente explotados, que se alzaron contra los atropellos de los señores feudales y encendieron la mecha que terminaría con la Hegemonía Conservadora y daría paso al reformismo de López Pumarejo.

Los avances alcanzados por la ley 200 de 1936 logró reestructurar la política agraria y avanzar en la democratización de la propiedad de la tierra. Posteriormente Laureano Gómez y compañía llevarían a cabo la contra-reforma agraria más sangrienta de la historia de Colombia.

A mediados de la década del 60 surgieron, con nueva fuerza, las reivindicaciones campesinas. Se organizaron y lograron, nuevamente, una serie de reformas para garantizar la permanencia en el territorio y el desarrollo del sector campesino, pero otra vez, los herederos de Laureano y el gremio ganadero bloquearon esa posibilidad.

Para rematar, el paramilitarismo hizo lo propio y volvió el despojo, ley, desatando el horror en los campos. Álvaro Uribe terminó la tarea legalizando la usurpación y firmando los TLC que lograron arrinconar a los campesinos.

Fueron 8 años difíciles. Las organizaciones campesinas fueron criminalizadas y perseguidas como es el caso de la Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra (ACVC) a quienes, tras una reunión con Uribe, les fueron dictadas órdenes de captura contra todos los miembros de su junta directiva.

Es en este contexto, de persecución y zozobra, que un puñado de organizaciones campesinas se reúnen en el año 2010, en el marco de la celebración por el bicentenario, y se plantean la tarea de construir una organización campesina que tenga la fuerza para recogerlos a todos, y que sea vanguardia de las luchas agrarias. Se tomaron menos de dos años para lanzar públicamente el Movimiento Político y Social Marcha Patriótica con una gigantesca marcha en Bogotá en abril de 2012.

Su bautizo de sangre fue a mediados de 2013, cuando miles de campesinos del Catatumbo bajaron de las montañas para bloquear las vías en Ocaña y en Tibú, exigiéndole al gobierno de Santos condiciones para una vida digna en el territorio.

La respuesta fueron las balas, que segaron la vida de cuatro manifestantes, así como cientos de heridos y detenidos. Los campesinos no aflojaron y fortalecieron la movilización. Fueron 5 días de enfrentamientos y negociaciones. Al final se acordó una hoja de ruta para implementar un plan de inversión social y de infraestructura para la región. Gracias a esto hoy se está construyendo el anillo vial del Catatumbo que beneficiará a miles de personas que habitan esta región fronteriza.

Con la llama encendida y la experiencia que dejó la movilización en Norte de Santander, la Marcha Patriótica apostó por una movilización agraria nacional en agosto-septiembre de ese mismo año.

Para mediados de mes, habían logrado paralizar las principales vías del país y amenazaban con tomarse Bogotá, si el gobierno no se sentaba a negociar. Santos, asesorado en ese momento por los militares, salió en cadena nacional a minimizar la movilización campesina con la recordada frase de: “El tal paro agrario no existe”.

El país en pleno se indignó, la gente salió masivamente en las principales ciudades a respaldar el paro agrario. En Bogotá miles de estudiantes y trabajadores tomaron las principales vías. Fue una noche de terror que dejó varios muertos por balas oficiales. Entonces los campesinos aumentaron la movilización y por un par de días la capital estuvo sitiada. Santos, siempre hábil políticamente, se dio cuenta que tenía que sentarse a negociar y así lo hizo.

El movimiento social y político, Marcha Patriótica ganó entonces interlocución directa con las más altas esferas del poder político y sus dirigentes se destacaron por sus posturas firmes y su claridad política, que encarnaba años de exigencias que no habían sido escuchadas.

En aras de lograr las mayor convergencia posible, le abrió la puerta a otras organizaciones sociales para que tuvieran espacio en la mesa de negociación, y así, fortalecer una apuesta unitaria de organizaciones agrarias, que se llamó la Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular.

Allí se destacaron dirigentes como Andrés Gil del Magdalena Medio, Luz Perly Córdoba (QEDP) del Arauca, Oscar Salazar y Cristian Delgado del Suroccidente y Olga Quintero del Catatumbo, entre muchos otros y otras que dejaron la piel para conseguir algo de dignidad para los campesinos y campesinas.

Así mismo, Marcha trabajó con miras a una asamblea nacional constituyente y desató una iniciativa política de constituyentes locales, donde se recogieron, durante casi cuatro años, las principales preocupaciones y necesidades de la gente, desde lo local hacia lo nacional, desde las bases hacia la dirigencia, todo en clave de legislación popular.

Una verdadera jugada política con miras a construir el país de todos, donde todos fueran escuchados, donde todos fueran tenidos en cuenta. Era una apuesta ambiciosa para un movimiento político que no tenía ni un quinquenio de trabajo. Sin embargo, paso a paso, fueron realizándose estos ejercicios a lo largo y ancho del territorio, y se recogieron los insumos necesarios para proyectar una hoja de ruta para el país de todos y todas.

Para el año 2015, la Marcha se erguía como una organización fuerte, referente de las luchas agrarias, y como no, nunca antes, una organización agraria había logrado tanto en tan poco tiempo, los medios de comunicación les abrió los micrófonos y las comunidades rurales les confiaron sus luchas.

Esta fuerza puso a la Marcha en la mira de los asesinos de siempre, 280 militantes fueron acribillados en estado de indefensión. Las amenazas empezaron a llegar, cada día con mayor frecuencia, y sus dirigentes a ser encarcelados. Es el precio que pagan quienes desafían el status quo y sus maquinarias corruptas.

Una de las banderas más importantes, y que de una u otra forma le dieron vida al movimiento, fue la exigencia de una paz dialogada como un factor fundamental para las comunidades rurales, quienes vivían, y viven, con mayor crudeza la guerra.

La Marcha Patriótica se destacó llevando propuestas a la mesa de La Habana, presionando por un cese al fuego bilateral y por el respeto del Derecho Internacional Humanitario por parte de todos los bandos.

La firma del Acuerdo del teatro colón fue una victoria de los sectores campesinos y agrarios, y su implementación llenó de esperanzas sus corazones. Las organizaciones que confluyen en la Marcha se lanzaron a sus regiones para construir la paz anhelada, una tarea titánica que les exigió toda la concentración, y si bien han mostrado un compromiso inquebrantable con el Acuerdo, dejaron de lado la iniciativa política.

Hoy, a sus 10 años se relanzan para seguir soñando con un nuevo país, para continuar construyendo la paz y para luchar por las reformas, que los hombres y mujeres del campo requieren. No dudo que pronto volveremos a ver las banderas blancas desfilar por las calles de Colombia, con Simón Bolívar a la cabeza para alcanzar la segunda y definitiva independencia.

19 de julio de 2020

Fuente: Agencia Prensa Rural