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El embajador de Colombia en Estados Unidos, Francisco “Pacho” Santos, es el encargado oficial de conseguir la extradición desde ese país del narcotraficante y paramilitar Salvatore Mancuso, con quien judicialmente figura como cómplice en la creación, en Bogotá y Bucaramanga, de escuadrones de la muerte del narcotráfico.



La conformación de esas bandas criminales se programó durante 16 reuniones y la principal de ellas (celebrada en Bogotá el 20 de noviembre de 2000) contó con la presencia de Santos Calderón y la del ex procurador general y actual embajador de Colombia ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Alejandro Ordóñez, con sede en Washington.

El día de ese encuentro Ordóñez acababa de ser elegido como magistrado del Consejo de Estado y, de acuerdo con un testigo de la reunión, fue el último en llegar y en su intervención, ofreció:

“Yo ya mi cargo lo voy a asumir en las próximas semanas, voy a ser consejero de Estado y pongo mi cargo a disposición para lo que podamos servir porque esto hay que cambiarlo, hay que refundarlo”.

La anterior afirmación fue entregada por escrito a la Fiscalía General de la Nación en denuncia del 15 de marzo de 2016 que elevó el ex teniente del Ejército Nacional y asistente infiltrado a la mencionada reunión, Julio César Bustamante Fernández, quien agrega:

“Ordóñez se ofrece, se pone a disposición de la causa de refundar el país e impulsar el paramilitarismo. Hasta el punto que Ordóñez dice que tiene un cuñado en Bucaramanga que quiere que hagan lo mismo que se hizo en Antioquia con Los Discípulos. Uno en ese momento toma nota tal y como lo dicen. ‘De Los Discípulos, que es un grupo que le ha ido bien en el departamento de Antioquia”.

Al ser contactado por La Nueva Prensa para invitarlo a dar su versión, el embajador Ordóñez escribió por toda respuesta: “No tengo opinión alguna porque no tengo conocimiento de dicha reunión”.

Aquella reunión (la octava de las 16 que tuvieron ocasión) “se desarrolló en el apartamento 301 de la torre C, Carrera 48 con calle 150, en el barrio Mazuren, de la ciudad de Bogotá”, precisó Bustamante Fernández en su denuncia ante la Fiscalía.

El tiempo de duración –detalló– fue de una hora y media en aquel lugar: “entre las 7:30 PM y las 9:00 PM”.

Salvatore Mancuso comandó los ejércitos del narcotráfico aglutinados en las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y es responsable de más de 30 mil crímenes, de acuerdo con la justicia colombiana, que lo reclama.

Su extradición ha sido mal tramitada por Colombia y el próximo 4 de septiembre sería deportado a Italia por Estados Unidos, donde acaba de purgar una pena de 190 meses de prisión por narcotráfico.

Mancuso posee nacionalidad italiana por parte de padre y desde 2007 delató a Santos Calderón. En versión libre ante la jurisdicción transicional de Justicia y Paz reveló que en 1997 Francisco Santos (para entonces jefe de redacción de su diario familiar El Tiempo) se reunió con el asesino y narcotraficante Carlos Castaño a quien le propuso crear un escuadrón de la muerte en Bogotá.

La Fiscalía abrió una investigación al respecto y luego la congeló sin practicar ninguna prueba.

Además de millares de homicidios sin esclarecer ni reparar a las familias víctimas, Mancuso es testigo de excepción de innumerables operaciones de lavado de activos del narcotráfico a través de empresas de las que él hizo parte y que usaron la banca nacional para ese efecto. También, durante lo que va de 2020 le han sido emitidas para su captura tres circulares rojas de la Policía Internacional, INTERPOL, por solicitud de los tribunales de Justicia y Paz de Bogotá y Barranquilla.

En Italia tiene antecedentes por delitos de narcotráfico, inferiores a los más de 30 mil crímenes (casi todos de lesa humanidad) por los que lo reclama la justicia de Colombia. Entre estos figura la masacre del Aro, de 1997, por la cual está sindicado también el presidiario y ex senador conservador Álvaro Uribe Vélez.

El militar aseguró en su denuncia ante la Fiscalía General que durante la octava reunión los hoy embajadores Santos Calderón y Ordóñez, acordaron asesinar al sindicalista Wilson Borja, quien sobrevivió al atentado criminal que días más tarde lanzaron en su contra, en Bogotá.

La denuncia formal del teniente de inteligencia militar Julio César Bustamante, agrega:

“La octava reunión se desarrolló en el apartamento 301 de la torre C, Carrera 48 con calle 150 en el barrio Mazuren de la ciudad de Bogotá, eso fue a finales de noviembre de 2000, allí asistieron: el paramilitar Salvatore Mancuso, José Lozada o “Comandante Mauro”, que era un teniente retirado, José Miguel Narváez del DAS, el abogado Orlando Perdomo, él fue profesor mío en la Escuela de Inteligencia, el mayor César Maldonado, Francisco Santos Calderón, el ex vicepresidente y un señor gordito que decían que era magistrado de la Corte, que después identifiqué como el Procurador General de la Nación Alejandro Ordóñez. La reunión era con el propósito de presentar al señor Alejandro Ordóñez y a Salvatore Mancuso para conformar un grupo de limpieza acá en Bogotá y en Bucaramanga, decían algo parecido a los Doce Apóstoles, y el Bloque Capital que hacía limpieza en los barrios de Soacha y Bosa de Bogotá, además hablaron de cómo se debía realizar el atentado de Wilson Borja”.

La Nueva Prensa consultó a Borja sobre esta denuncia y dijo ignorar que el intento de asesinato en su contra hubiera sido tejido por Santos Calderón, Ordóñez y José Miguel Narváez, entonces asesor del Consejo Gremial y de la Federación de Ganaderos, FEDEGÁN, e ideólogo de los escuadrones de la muerte del narcotráfico aglutinados en las AUC.

En diálogo con La Nueva Prensa, el militar denunciante afirmó:

“La única persona que le garantiza las fechas, los temas que se trataron y que las reuniones existieron, soy yo. Porque yo era el infiltrado. ¿Verdad? Y la prueba es que yo tengo esos informes”

Sobre los detalles del encuentro de Santos Calderón y Ordóñez con el crimen organizado, el denunciante Bustamante Fernández, agregó:

“En el comedor estábamos los que no cabíamos en el sofá, que éramos los militares. Pero en el sofá estaba la parte política, es decir, Mancuso y al otro lado del sofá estaba Pacho Santos y en otra poltrona estaba Ramírez, el profesor de contrainteligencia. El último en llegar a la reunión fue Alejandro Ordóñez”.

Fernández Bustamante declaró que hasta entonces no conocía a Mancuso ni a Santos Calderón:

“Allí conocí a Mancuso, conocí personalmente a Pacho Santos, periodista de País Libre, y ahí estaba Lozada. Lozada que es el comandante alias ´Mauro´, de las autodefensas”.

Santos Calderón, dice el testigo, aplaudió las tareas de “limpieza social” que practicaba en Antioquia el escuadrón de la muerte “Los Doce Apóstoles”, de los hermanos Álvaro y Santiago Uribe Vélez:

“Pachito Santos habla y dice que sería bueno que hicieran lo mismo que han hecho por allá aquí en Bogotá, porque imagínese: hay mucho vago, entonces imagínese recogiendo todos esos males de la calle y ganamos por partida doble: quitamos a esa gente de la calle y los montamos como ¨muertos en combate¨. Ese es el origen de los falsos positivos”.

Como evidencia de sus afirmaciones y actividades e infiltrado en esas reuniones, Bustamante Fernández entregó a La Nueva Prensa copia manuscrita de su siguiente informe de contrainteligencia:

“Informe Secreto Número 9 de la Operación ´ENEAS´.

Alias Salvatore Mancuso
Doctor Narváez Profesor ESICI
Doctor Santos “Pacho” periodista País Libre
Doctor Ordóñez Alejandro magistrado (fue el último en llegar)”.

En 2001 Bustamante Fernández ya había denunciado en vano estos hechos ante el entonces Fiscal General Luis Camilo Osorio, como consta en esta carta del 3 de agosto de ese año, debido a la cual, según dice, comenzó a recibir amenazas de muerte.

Alejandro Ordóñez, el 17 de septiembre de 2018, fue nombrado embajador de Colombia ante la OEA por parte de Iván Duque.

Las posiciones extremistas de Ordóñez incluyen quemas públicas de libros a la usanza de la Edad Media y respaldos oficiales a los escuadrones de la muerte del narcotráfico. Por ejemplo:

mancuso 5

Miércoles 19 de agosto de 1987, Diario de Bucaramanga.

Otra reunión

El 11 de diciembre de 2000, Santos Calderón había tenido otra reunión con los cabecillas de los escuadrones de la muerte del narcotráfico. Tuvo lugar en un salón de billares del barrio Restrepo, de Bogotá, en la que estuvo presente el mayor del Ejército Nacional César Maldonado, uno de los autores del atentado a Borja, cometido tres días más tarde.

Maldonado fue condenado a 27 años de cárcel por este crimen.

En la reunión del salón de billares estuvo el agente de contrainteligencia Bustamante Fernández y su versión es esta:

“Se hizo nuevamente en el billar del barrio Restrepo en Bogotá, “Billares El Corcel Negro”, en diciembre de 2000. Esa reunión fue de integración, hicieron un asado y asistieron el mayor César Maldonado, este era el dueño de “La Gallina Santandereana”, él hizo llevar ese día la comida de su restaurante; el capitán Jorge Vivas, su hermano el teniente de la Policía Rigoberto Vivas, la teniente de la Policía ´Lisa´ o Elisabeth Medina, ella era esposa del teniente de inteligencia del Ejército Cadavid, el capitán de la Policía Raúl Quintanilla, él era dueño de una empresa de seguridad que se llama Omnitempus, Jaime Ovalle (él era del DAS), era el secretario de José Miguel Narváez, una señora que se llamaba Martha, le decían “La Costeña”, ella era esposa del teniente de la Policía Rigoberto Vivas y trabajó con el capitán de la Policía Raúl Quintanilla, la señora Janeth Oroz y Orozco creo que era la pareja de Régulo Rueda Chávez (´Comandante Marcos´) y Francisco Santos Calderón, el ex vicepresidente”.

Nota: La Nueva Prensa invitó al embajador Francisco Santos Calderón a dar su versión pero no contestó.

24 de agosto de 2020

Tomado de lanuevaprensa.com.co