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Es viable la propuesta de hacer la consulta presidencial en el mes de marzo en la búsqueda del candidato de unidad para la paz, la decencia, la democracia y el progreso social, sobre la base de un Programa Común. Aída Avella candidata única de la UP y el Partido Comunista al Senado.



Al cierre de la inscripción de listas para las elecciones de Senado de la República y la Cámara de Representantes, fueron inscritos los candidatos y las candidatas de la Lista de la Decencia, amplia coalición de fuerzas políticas y sociales, integrada por la Unión Patriótica, el Partido Comunista Colombiano, ASI, MAIS, Todos somos Colombia y Colombia Humana, cuenta también con el respaldo de las candidaturas presidenciales de Clara López Obregón y Gustavo Petro. Carlos Caicedo, también candidato presidencial, aunque no tiene candidatos inscritos en la lista, declaró que la ve con simpatía y como un paso unitario de los sectores democráticos y progresistas.

Sin duda que es un hecho importante y significativo, de cara a la importancia histórica del Acuerdo Final de La Habana, de las vicisitudes de su proceso de implementación y de los diálogos en Quito del ELN y el Gobierno nacional. Pero es insuficiente, porque no agrupa aún a todos los sectores comprometidos con la paz, en la necesidad de avanzar en un proyecto alternativo que le abra camino a cambios políticos y democráticos de fondo en la vida nacional. Con mayor razón, cuando es evidente que la negligencia gubernamental y la vacilación frente al cumplimiento del Acuerdo Final de La Habana, así como la fuerte resistencia antidemocrática de sectores de la derecha y la extrema derecha uribista, lograron hundir proyectos tan importantes como la reforma política y las curules territoriales.

Estas elecciones, por ende, se harán de conformidad con las viejas prácticas y trampas de la politiquería tradicional bipartidista, de donde se desprenden los otros partidos del establecimiento en la contienda electoral, como la U, Cambio Radical y Centro Democrático, entre otros. Lástima que otras fuerzas democráticas como el Polo Democrático Alternativo y los Verdes no entendieron el desafío histórico de la unidad y se van por otro lado con la ambigua candidatura de Sergio Fajardo, que se reivindica como de centro y sepulta la contradicción entre la izquierda y la derecha, cuyo vigencia es esencial para definir el contenido de los cambios políticos y sociales que se derivan de los acuerdos de paz, de las plataformas sociales y populares, que en el campo de la lucha de clases le exigen al gobierno el cumplimiento de los pactos en anteriores movilizaciones y paros nacionales y, por en consecuencia, de la definición de un programa común para cambios de fondo en la vida nacional.

El contenido de la unidad

No se trata de una coalición electoral, con toda la importancia que significan las elecciones en la nueva realidad colombiana del posacuerdo, sino de la necesidad de la unidad programática para defender la paz y definir la naturaleza de los cambios avanzados que tienen que ver con temas cruciales como la salud, la educación, la cultura, la ciencia y la tecnología, la reforma agraria, los derechos de la mujer y la juventud, el medio ambiente y la soberanía nacional, la seguridad en las ciudades y en el campo, la desmilitarización de la vida nacional y la corrupción que carcome al régimen colombiano. Tiene que ser una coalición para desmontar el neoliberalismo, de contenido patriótico y por una auténtica democracia, en la idea de que lo primero es la vida. Ello significa construir un proyecto alternativo para la elección  presidencial.  Es el desafío histórico para las fuerzas democráticas. Es viable la propuesta de hacer la consulta en el mes de marzo en la búsqueda de ese candidato de unidad.

La campaña electoral transcurrirá en el clima agitado de la lucha social y popular. No solo se incumple la correcta implementación del Acuerdo de La Habana, sino todos los acuerdos firmados por el gobierno como con la Cumbre Agraria, los indígenas, los afrodescendientes, los educadores, también se fortalecen políticas de ajuste neoliberal y de entrega de la soberanía nacional al imperialismo y a las transnacionales. Esto dará lugar a nuevos estallidos sociales y a movilizaciones de masas. Elecciones y lucha popular es la estrecha relación dialéctica en la dinámica del proceso político colombiano actual.

La campaña de los comunistas

El Partido Comunista Colombiano y la Unión Patriótica irán a las elecciones de marzo en la Lista de la Decencia, para el Senado de la República, con una sola candidata que es Aída Avella Esquivel, número cinco en el tarjetón. Hay que ganar ese escaño mediante una corta pero intensa campaña electoral. Hay un plan nacional, que compromete a los comités regionales del PCC y juntas patrióticas de la UP, en el entendido que hay distintas formas de participación departamental de conformidad con las alianzas locales y regionales, pero una sola campaña nacional al Senado con el nombre de Aída. Así lo explicaron fuentes de la dirección nacional partidaria. Aun en los departamentos donde el partido o la UP no tienen candidatos o candidatas a la Cámara, habrá la campaña al senado. Es un compromiso de los comunistas y upecistas: llevar a Aída al Senado de la República. En algunas partes se hicieron alianzas a la Cámara con candidatos que tienen otra opción al Senado, en ese caso la del partido y la UP es igual con Aída Avella. Una sola campaña y una sola candidata al Senado. Así fueron las decisiones de la Junta Patriótica Nacional de UP y del Comité Central del Partido Comunista Colombiano.

La campaña es parte de la batalla de ideas, está en el centro de la lucha ideológica y política por un nuevo país, por defender el Acuerdo de La Habana y los diálogos con el ELN, por un programa común por una nueva Colombia decente, democrática, soberana y justa.

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